20 de Mayo del 2012 22°C US$ Compra S/.2.693 US$ Venta S/. 2.695
Loading

La metamorfosis

Por Sinesio López Jiménez

Las encuestas presentan un virtual empate entre Ollanta y Fujimori. A medida que el tamaño de las muestras crece, sin embargo, la diferencia a favor de Ollanta es mayor. Esto significa que cuando las encuestas llegan a más regiones y más áreas rurales encuentran más votantes por el candidato nacionalista. En otras palabras, Fujimori es una candidata limeña y urbana mientras que Ollanta es un candidato de todas las regiones y del campo. Desde una perspectiva social, Fujimori es la candidata de los ricos (de los sectores A y B y de los están más arriba del alfabeto) con el apoyo de un sector importante de las clases medias y de los pobres. Ollanta, en cambio, es el candidato de las clases medias y populares y de los pobres y muy pobres.

¿A qué se debe este virtual empate? Mi hipótesis es que ese empate no se explica tanto por la campaña de los candidatos como por la campaña de la mayoría de los medios contra Ollanta. Las persistentes e infundadas acusaciones de chavismo, las escandalosas distorsiones del programa (AFP, Essalud, estatismo, impuestos, etc.), la presentación del programa mínimo como inconsecuencia o como oportunismo, el falseamiento sistemático del Andahuaylazo, la contratación de un sicario mediático (Bayly) con la misión expresa de asesinar moralmente a Ollanta, no han logrado su objetivo de demolerlo, pero le han impedido avanzar en Lima y en las grandes ciudades. Los medios crean el miedo y responsabilizan a Ollanta del mismo. Fujimori es presentada, en cambio, como una política virginal que nada tiene que ver con los crímenes y la corrupción de su padre, olvidando que ella y su hermano Kenji (que constituyen una dinastía) no existirían políticamente sin el encarcelado en la Diroes.

Los medios (o la mayoría de ellos) ya no son solo medios sino que se han transformado en un actor político más, aliado del fujimorismo. La gran prensa y sus publicaciones acólitas han devenido prensa y TV chicha (en el más puro estilo fujimontesinista) para demoler a Ollanta. Esta metamorfosis de los medios nace con la crisis de los partidos y se profundiza con su colapso y su práctica desaparición. ¿Qué explica la orientación derechista y fujimorista de esta metamorfosis? Mi hipótesis es que ella obedece a la fusión creciente del poder económico (por acciones o por publicidad) con el poder mediático. ¿Qué consecuencias trae esta metamorfosis para el actual proceso electoral? Varias y tremendas.

En primer lugar, los medios fujimorizados han roto el pluralismo y el equilibrio informativo que ellos debieran tener, especialmente la radio y la TV que, por utilizar un recurso que pertenece a todos los peruanos (el espectro radioeléctrico), constituyen un servicio público y están obligados a ser pluralistas. En segundo lugar, el proceso electoral de la segunda vuelta ha perdido su carácter competitivo por la orientación fujimorista de la mayoría de los medios. Eso significa que si Fujimori fuera “elegida” carecería de legitimidad de origen para gobernar. En tercer lugar, el costo efectivo de la campaña de Fujimori se eleva considerablemente si se valoriza el apoyo de los medios. ¿Quiénes asumen ese costo no contabilizado por la ONPE? ¿Los medios o los grupos de poder económico?

El escandaloso apoyo mediático a Fujimori parece haber alcanzado ya un nivel de saturación a partir del cual comienza a tener efectos contraproducentes. Ollanta ha hecho todo lo posible para ganar la confianza de las clases medias acomodadas. Más no puede hacer sin renunciar a su identidad de candidato del cambio y de la justicia social. Que no lo haya logrado no es un problema de él sino de ellas. Es hora de volver a la propuesta del crecimiento con distribución (pensión 65, salario mínimo de 750 soles, Cunamás, Samu, restitución de los derechos laborales, el abaratamiento del gas, etc.) para garantizar el triunfo electoral.

Hay 5 Comentarios

Enviar un comentario nuevo

Sinesio López Jiménez Sinesio López Jiménez

Doctor en Sociología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con estudios completos de doctorado en U. De París. Profesor principal de la Facultad de Ciencias sociales de la PUCP y de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM, investigador del CISEPA. Miembro del Comité Asesor de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP y Coordinador de la especialidad de Política Comparada de la maestría y del doctorado en Ciencia Política en la misma universidad.

 

Se ha especializado en teoría política, política comparada, democracia y ciudadanía. Ha sido coordinador de la maestría en Ciencia Política de la PUCP y de la maestría en Sociología, consultor de la Presidencia del Consejo de Ministros, 2000-2001, asesor de la Comisión de Reforma Constitucional del Congreso, 2001-2002, Director de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), 2001-2006, ex-Director de Libros y Artes, revista de  cultura de la BNP y ex -integrante  del Comité Consultivo del PNUD en el Perú.

 

Es autor de los libros El Dios Mortal, Ciudadanos Reales e Imaginarios, Los tiempos de la política, coautor de varios libros de sociología y política y ha escrito muchos artículos y ensayos de su especialidad publicados en el Perú y en el extranjero. Actualmente es columnista del diario La República.