La buena noticia del incremento de la remuneración mínima vital queda corta ante la postergada agenda en favor de los trabajadores. Las cifras en azul de nuestra economía se celebran, pero reaparece la pregunta de quién se la lleva: ¿Chorreo, chorritos o chorreaditos?
De cada 100 soles que se producen en el Perú, solo 15,3 van a la caja fiscal vía impuestos (presión tributaria 2011) y 21,2 a los trabajadores vía salarios, mientras que 63,1 representan las ganancias del capital y en menor medida (10%) la de los independientes. (Otra Mirada, 1/05/2012).
Las propuestas para redistribuir los beneficios del crecimiento, vía formalización, mejor garantía de derechos y mejores salarios fueron interesadamente combatidas, con el argumento de que restarían competitividad. En este periodo las utilidades de las empresas son las que más han crecido. Las cifras nos muestran que sí es posible caminar en una reforma por el trabajo decente, y debe hacerse con pasos más firmes. ❧
