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Empresas estatales

La posible compra de la refinería La Pampilla por Petroperú ha recuperado un viejo y acalorado debate. El debate pareciera asumir que todas las empresas estatales son malas. ¿No tenemos acaso nada que aprender de empresas estatales exitosas como son CODELCO para Chile o Petrobrás para Brasil? Ante la noticia, hay más de uno que jura haber visto al pajarito Chávez sobrevolando Palacio de Gobierno.



El miedo nacional se activa fácilmente recordando que la corrupción y el manejo político hicieron fracasar a más de una empresa estatal. Sobre este miedo, hace más de 20 años se sostiene un discurso que ha promovido importantes limitaciones al rol del Estado.



Pero el tiempo nos muestra la necesidad de revisar algunas de estas consignas y salir de la falsa polarización privado vs. público, dando espacio a nuevos modelos, en donde la alianza entre estos sectores resulta cada vez más interesante. ¿Por qué no pensar en empresas estatales que cuenten con mecanismos de control, eficacia y transparencia fuertes, donde la participación del sector privado pueda ser una alternativa?

Hay 3 Comentarios
25 de abril de 2013 | 22 hrs
escribe:

A diferencia de algunas décadas atrás donde el debate político se centraba en el aspecto ideológico, en la actualidad ese debate enriquecedor se ha convertido en una gresca callejera sobre la corrupción, como si ésta fuese de reciente data. En mal momento viene esta inquietud de promover nuevamente el Estado empresario, más aún cuando la reelección conyugal ya está en camino.

25 de abril de 2013 | 22 hrs
escribe:

Todas las empresas públicas creadas por los militares se convirtieron desde su nacimiento en un botín para la militancia y seguidores de cada gobierno (Velasco, Morales B, Belaúnde y Alan I), es por ese motivo que ellas tienen una pésima imagen en la opinión pública. Hoy será muy difícil cambiar esa imagen cuando el que lo está promoviendo es un militar velasquista que quiere perennizarse en el poder con medidas populistas.

25 de abril de 2013 | 06 hrs
escribe:

Cierto es que nos movemos pendularmente en todo de un extremo Liberalismo a un Estatismo asfixiante. Olvidamos que hace 25 siglos atrás, Aristóteles decía que la verdad no está en los extremos, está en el JUSTO MEDIO, que nuestros dogmatismos de "Derecha" o "Izquierda", no permite asumir esa actitud no extrema.

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Alejandra Alayza Moncloa Alejandra Alayza Moncloa