Por Abelardo Oquendo
U no de los nombres representativos del buen momento por el que –se dice– atraviesa entre nosotros la crítica literaria es el de Peter Elmore, de quien Peisa acaba de publicar una reunión de trabajos breves con este título: La estación de los encuentros. Sin embargo, y pese a que este es el cuarto libro sobre literatura que Elmore da a la luz, no resulta muy propio encasillarlo como crítico literario, pues lleva publicadas también tres novelas y tiene un tomo de cuentos por aparecer, además de haber desempeñado una valiosa labor de dramaturgo en Yuyachkani.
Narrador, crítico, autor teatral, la denominación que mejor define a Elmore no es ninguna de ellas sino, por más amplia, la de escritor, cosa que confirma con claridad su último libro, donde la crítica está lejos de la enclaustrada versión académica y cerca de la conversación no por rigurosa menos abierta y cálida. Los textos de La estación de los encuentros no están pensados para especialistas ni para estudiantes sino, más bien, para aquellos que, lejos de todo fin, aprecian hablar de literatura. Sus páginas cubren diversos géneros y tratan sobre escritores tanto peruanos cuanto de nacionalidades y lenguas diversas. Son un recorrido por obras de valor, sobre las cuales se proyecta una mirada crítica que implica a nuestra sociedad y a nuestro tiempo.
