Entre los trabajos sobre literatura peruana los escritos por Fernando Iwasaki, ensayista, narrador e historiador, aportan una mirada diferente. Esto resulta muy visible en su reciente Nabokovia peruviana, una colección de artículos coeditada por La Isla de Siltolá (Sevilla) y Aquelarre Ediciones (Arequipa).
Se trata aquí de indagaciones que van en pos de autores peruanos “preteridos, transterrados y extraterritoriales” –así los califica– cuyo rastro busca en librerías de viejo antes que en protocolares bibliotecas. “Desde hace años –dice– persigo escritores peruanos desleídos y olvidados, con la misma curiosidad melancólica con que atesoro referencias peruanas en las obras de grandes autores de la literatura universal.”
Y atribuye esta inclinación a haber “asumido que la suerte de esos peruanos desleídos prefigura el destino de mi propia obra.” Tal asunción, felizmente, no le ensombrece el ánimo y su prosa, vivaz, paladea las palabras y los ritmos, se refresca de buen humor, juega con la ironía, esconde la erudición y exhibe el hallazgo para compartir su regocijo.
Residente en España desde hace largos años, Iwasaki también puede calificar como transterrado y extraterritorial, pero es dudoso que valga para preterido. Por lo pronto, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes acaba de inaugurar un portal dedicado a su obra, internacionalmente difundida, variada y numerosa.
