Por Javier Ágreda
Profesor universitario, poeta y rockero, Alejandro Susti (Lima, 1959) se graduó de Doctor en Literatura con la tesis “Seré millones. Eva Perón: melodrama, cuerpo y simulacro”, publicada en Argentina en 2007. El análisis de la leyenda creada en torno a Evita (y también sobre su cuerpo embalsamado), parecen haber motivado a Susti a cambiar la temática de su propia obra literaria, como muestran los textos reunidos en el libro Cadáveres (Mesa Redonda, 2009), su tercer poemario.
Cadáveres es una sistemática y bien estructurada reflexión sobre la muerte. Las cinco secciones en que está dividido el libro abarcan desde aspectos abstractos (la memoria y el lenguaje, en la primera de ellas) hasta las experiencias más personales (recuerdos de infancia) e intensas (el erotismo). Y todo ello en un discurso cargado de imágenes, que apela a un lenguaje “áspero y rijoso” (como señala el acertado prólogo de Luis Fernando Chueca) y no pocas veces hace recordar al Vallejo de Trilce (de donde proviene el epígrafe del libro). Muchos de los motivos y recursos de estos textos (incluyendo el posmoderno uso de las citas) ya estaban presentes en Casa de citas (2004), el anterior poemario de Susti. Y aunque hay todavía ciertos excesos retóricos (efectismo, imágenes innecesariamente artificiosas), en este nuevo libro esos motivos y recursos están mejor integrados al desarrollo de la propuesta temática. Por ello, Cadáveres resulta un notorio paso adelante dentro de la poesía del multifacético Alejandro Susti.
