Por Javier Agreda
Daniel Alarcón (Lima, 1977) es considerado uno de los narradores más importantes de su generación, tanto en el Perú como en Latinoamérica y hasta en Estados Unidos, país en el que radica desde la infancia. Tras sus dos primeros libros de temática eminentemente peruana (ambos ambientados en los años 80), Alarcón acaba de publicar El rey siempre está por encima del pueblo (Seix Barral, 2009), un conjunto de nueve cuentos, algunos de los cuales muestran su lado más norteamericano.
Son tres los relatos más extensos e importantes del libro –“El puente”, “El presidente idiota” y “El rey siempre está…”– y en todos ellos nos encontramos con jóvenes tratando de integrarse al sórdido, violento y grotesco mundo de los adultos. Como en Guerra a la luz de las velas (2006), lo más logrado es la creación de atmósferas originales (en el límite con lo irreal), el retrato de ambientes marginales y el eficiente manejo de las tramas, con abundantes peripecias y sorpresas.También se enfatizan las debilidades de ese libro, especialmente las inconsistencias, lo heterogéneo del conjunto (los cuentos más breves casi no tienen relación con los antes mencionados) y la pobreza del lenguaje. Alarcón escribe en inglés y recurre a un traductor para las versiones en español, con las inevitables pérdidas. El rey siempre está… es el libro más débil de los que hasta ahora ha publicado Alarcón y seguramente varios de estos cuentos fueron descartados de Guerra a la luz de las velas.
