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El otro Gastón

El 24 de diciembre de 2011 Gastón Garatea, con esa mezcla de energía y tranquilidad que porta como un estandarte, se vistió el alba y la casulla y ofició la misa dentro de la prisión de máxima seguridad de mujeres de Chorrillos. Era una misa al aire libre: comenzó con la puesta de ese sol rotundo de inicios del solsticio de verano, continuó con las sombras de la noche alargándose entre los barrotes y siguió en plena oscuridad, con velas en las manos de las internas, quienes habían trastocado sus himnos senderistas por canciones de Navidad. Garatea habló firme sobre las necesidades de expresar la solidaridad en cualquier circunstancia humana, y sin juzgar –porque dentro de la prisión nadie debe juzgar a nadie– entonó los mismos villancicos y esparció la bendición sobre todas. Las mujeres en prisión permanecieron calladas, en silencio, viendo cómo la luz iba apagándose lentamente y creciendo cierta paz navideña dentro de sí mismas.

Gastón Garatea viene ejerciendo como sacerdote desde hace más de 46 años dentro de la orden de los recoletos, y además de haber sido director del colegio La Recoleta, provincial de su orden, vicepresidente de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos, presidente de la Conferencia de Religiosos del Perú-CONFER, presidente de la Mesa de Concertación de la Lucha contra la Pobreza, profesor de teología en el Instituto Superior de Estudios Teológicos–ISET, miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, es uno de los sacerdotes más queridos en el país solo por su trayectoria de servicio, por su don de gentes y por su entrega a la búsqueda de equidad y justicia como peruano.

Esta semana el cardenal Cipriani desterró a Garatea de su polis. La condena ha sido el ostracismo: más allá de los muros de la ciudad –la arquidiócesis de Lima– el sacerdote sí puede oficiar los sacramentos, intramuros está proscrito. En este sentido, Cipriani se está portando como lo que es: un purpurado, un príncipe de la Iglesia, un jerarca que decide, con ese autoritarismo que ha sabido cultivar junto a Fujimori o García Pérez, quién es desterrado y quién permanece adentro. Nada más lejos de esa fraternidad que el Decreto Presbyterorum ordinis, de los documentos del Concilio Vaticano II, prescribe como mandato sobre el ministerio y la vida de los presbíteros: “Tengan los obispos a sus sacerdotes como hermanos y amigos, y preocúpense cordialmente, en la medida de sus posibilidades, de su bien material y, sobre todo, espiritual…”. La infraternidad de la suspensión de Garatea, sin acatar el debido proceso, sin enviarle una carta personal, sin mediar diálogo previo alguno, es simplemente el resultado de una lógica antidemocrática peruana que ahora también es cultivada dentro de la Iglesia. Garatea no es el primero; ahí también están Marco Arana o Eduardo Arens, para no mencionar a muchos otros, también desterrados de la polis eclesiástica.

Pero como dijo el mismo Marco Arana en el programa Lo Justo del miércoles pasado, en verdad, Garatea saldrá de todo este episodio fortalecido precisamente por la muestras de solidaridad y cariño que circulan de mano en mano, de firma en firma, de canto en canto, por las parroquias y las calles de Lima.

Hay 7 Comentarios
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26 de mayo de 2012 | 23 hrs
escribe:

La actitud del Cardenal no obedece sólo a la lógica antidemocrática peruana, sino también a la lógica del autoritarismo vaticano. No olvidemos que el Vaticano jamás ha aceptado patrones de conducta democrática.

20 de mayo de 2012 | 21 hrs
escribe:

Es evidente que todo aquel que haya sido miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación es considerado enemigo mortal de Cipriani y de la gran logia de corruptos que sincera o taimadamente dicen abrazar la iglesia católica, sin hacer mérito alguno para ser considerados hijos del Cristo de los pobres y de los necesitados. No hay duda que en el infierno tienen su cupo asegurado.

20 de mayo de 2012 | 14 hrs
escribe:

ESTE CURA SE ESCUDA EN SUS POLLERAS PARA HACER POLITICA.... QUE ES UN COMUNISTA ATEO ES INNEGABLE... SIENDO ASI ¿QUE QUIERE GANAR PERMANECIENDO COMO CURA???

20 de mayo de 2012 | 11 hrs
escribe:

Somos muchos,muchisimos quienes nos sumamos y apoyamos a un sacerdote que practica día a día la esencia cristiana. Gracias al padre Garatea creemos que Jesús de Nazaret existio de verdad. El Cardenal Cipriani da verguenza ajena.

20 de mayo de 2012 | 10 hrs
escribe:

Roguemos para que nuestro Cardenal sea promovido a Roma. Fabio Rubina Burgos

20 de mayo de 2012 | 06 hrs
escribe:

ANTE LA SITUASIONES DE ESTE MUNDO HUMANOS SOMOS PERO ANTE EL AMOR Y LA SOLIDARIDAD EJEMPLOS DE CRISTO Y DE DISCIPULO COMO EL PADRE GASTON CREO QUE TODO HAY QUE DEJARLO A DIOS,YA DICE LA PUERTAS DEL INFIRNO NO PREVALESCEN CONTRA ELLA.........

20 de mayo de 2012 | 06 hrs
escribe:

De acuerdo Rocio, recusar a los Papas J.Pablo II y Benedicto XVI por recrudecer el conservacionismo en la iglesia. Son responsables de las ideas que sus cardenales en el mundo...Prohiben la pildora del dia siguiente, matrimonio gay y continuan con el celibato... escribamos, una carta del Peru al Papa,que renuncie, destierre esas ideas anticuadas. Consideremos al Papa y cardenal personas non grata. Que se disculpen por atacar a hombres probos como Arana, Arens y Garatea.

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Rocío Silva Santisteban Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva Santisteban (Lima, 1963). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Doctora en Literatura por la Universidad de Boston. Ganó el Premio Copé de poesía con su poemario Ese oficio no me gusta (1990). Otras publicaciones: Mariposa negra (1993), Condenado amor y otros poemas (1995) y Turbulencias (2006). En 1994 publica su libro de relatos Me perturbas (1994). Actualmente es periodista y docente universitaria. Además es presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.