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La izquierda verde

Mientras algunos asesores de inteligencia de las altas esferas, con cierta experiencia en empresas de seguridad de empresas extractivas, se afanan en buscar banderas rojas, trincheras rojas, pañuelos rojos y hasta corazones rojos debajo de cualquier marcha, no se dan cuenta de que hoy en día la izquierda que avanza firme tiene el núcleo verde.
Por eso mismo, tratar de emparentar a estos campesinos y ronderos movilizados desde las lagunas de Celendín con el Movadef o los antauristas no tiene ni pies ni cabeza. Los ronderos que empezaron en 1976 en Cuyumalca, Chota, a vigilar el campo para que los abigeos no les roben su ganado, hoy, muchos años después, extendidos desde Jaén hasta Bambamarca, desde Chugur hasta Llushcapampa, son los que asumen su responsabilidad ante lo que más respetan: el medio ambiente.

Los ronderos, sin ponerles nombre, saben perfectamente qué son y cómo funcionan los complejos sistemas hídricos. Por eso mismo perciben que es estúpido pretender reemplazar una laguna con un reservorio de concreto, o un sistema de ríos con un entramado de tuberías. Los campesinos, al contrario de lo que pretenden hacernos creer quienes quieren verlos tutelados por el Estado como si fueran niños, saben qué le deben a la naturaleza. Por eso y por un reclamo justo tras cientos de años de ninguneo, hoy desde las alturas de Hualgayoc hasta las bajuras del Jequetepeque, la opción que se va perfilando es la izquierda verde.

La izquierda verde es un nuevo concepto que poco a poco –como las marchas por los cerros o los desiertos– va calando en la sociedad porque propone además de la libertad y la equidad el respeto por lo que implica nuestro punto central de vida: el agua, la naturaleza, el medio ambiente, los recursos naturales.

La izquierda verde se sustenta en valores que no son nuevos porque son parte de la vida de los campesinos desde siempre: la solidaridad, la equidad, el regreso de lo que se usa al propio lugar de donde se extrae, el reciclaje, la renovación generacional, apostando además por la alegría, la gratuidad, la confianza, la fe, la pluralidad.

La izquierda verde es ecológica, es sostenible, es sustentable, es ecosocialista. La izquierda verde no debe sucumbir ante la real politik, no se mueve por pragmatismo sino por convicciones, no apuesta a los caudillos sino a la institucionalidad. La izquierda verde no pone entre paréntesis sus valores por una oportunidad.

La izquierda verde es profundamente democrática y debe encabezar las luchas por la justicia social entendida no como chorreo o “inclusión” sino con un paradigma diverso y heterogéneo cuyo “sujeto de acción” no es UNO sino MÚLTIPLE. El hombre criollo urbano y occidental ha dejado de ser el centro; la izquierda verde debe arriesgarse hoy por lo diverso, las mujeres, los indígenas, los otros como nos-otros, la equidad. La izquierda verde propone un nuevo modelo de desarrollo entendido como una diferente manera de vivir: dar, recibir, devolver. La izquierda verde no se acerca, ya está aquí.

Hay 6 Comentarios
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14 de agosto de 2012 | 16 hrs
escribe:

Los comentarios de Rocío Silva suelen ser tontamente rabiosos; este es sencillamente tonto. "La izquierda verde es...", me llamó a una buena sonrisa. Curioso, ella era muy antipática y déspota en sus épocas en El Comercio (fumar en el cine, poner los pies en las orejas del cholo que se sentara delante, ¿recuerdas, Rocío?). Ahora parece que sigue siendo igual, y encima jurándose diferente.

18 de marzo de 2012 | 08 hrs
escribe:

El ecologismo es bueno, lo malo es que izquierdistas radicales lo perviertan para impedir la inversión, por consigna y dogma, vieja practica de izquierda. Ecologismo si,comunismo no. Sólo quieren repartir pobreza. Yo soy de centro y ecologista y jamás permitiré que la izquierda retrograda y fanática me utilize. AMBIENTALISMO SI, COMUNISMO NO!

15 de febrero de 2012 | 02 hrs
escribe:

No entendi por que involucro a los antitaurinos en su comentario...entiendo que respetar la vida de un animal esta muy ligado a la ecologia..tal vez usted tenga un punto de vista diferente Puede sustentarlo? Por favor desearia no desestimar su articulo !!

12 de febrero de 2012 | 20 hrs
escribe:

Alos politicos d izquierda y derecha debian ponerlos en las alturas de puno con 300 soles y q demuestren en la practica como se puede vivir bien sin quejarse al gobierno.Ni el papa podria pasr la prueba,Para manejar un Pais es mas q colores.Justicia Honestidad Amor al Pais y asu Gente a todos,Vision y buena administracion.Capacidad 100% no bla bla

12 de febrero de 2012 | 16 hrs
escribe:

Realmente conmovedor hasta las lágrimas. Si no fuera porque la "izquierda verde" es como las sandías, verdes por fuera y rojas por dentro, cualquiera les creería. Una cosa son los legítimos reclamos de los campesinos y otra la agitación política que hace la izquierda con mentiras y adoctrinamiento. Hay que saber diferenciar. No vengan a pintar a la izquirda violentista y agitadora como angelitos de paz y dulzura.

12 de febrero de 2012 | 07 hrs
escribe:

Es bueno su optimismo, la lucha por algo mejor, por la construccion de un movimiento que luche por la justicia social y el medio ambiente, por un ideal capaz de retomar el camino de Mariategui sin calcos ni copias, porque el socialismo en el Peru, sera genuino que responda a nuestras especificidades.

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Rocío Silva Santisteban Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva Santisteban (Lima, 1963). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Doctora en Literatura por la Universidad de Boston. Ganó el Premio Copé de poesía con su poemario Ese oficio no me gusta (1990). Otras publicaciones: Mariposa negra (1993), Condenado amor y otros poemas (1995) y Turbulencias (2006). En 1994 publica su libro de relatos Me perturbas (1994). Actualmente es periodista y docente universitaria. Además es presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.