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¿Los asesinos son humanos?

Hace pocos días, cuando las primeras planas de los periódicos mostraban el homicidio, luego de una violación de una niña de 6 años, realizada por el conviviente de su madre, muchas personas, sobre todo padres y madres de familia, comentaban que ese desgraciado, maldito, bárbaro, desalmado y miserable merecía la muerte. Alguien que sabe de mi trabajo en la CNDDHH me espetó: “No me vas a decir ahora que vas a defender los derechos humanos de ese malnacido”. En realidad, “malnacido” podrá ser, pero que viole y asesine a una niña inocente no lo descalifica como humano. Y en la medida que no es un gorila ni un australopithecus robustus, pues el individuo en cuestión sigue teniendo derechos, sigue siendo humano, sigue siendo ciudadano y peruano.

Lo mismo podemos aducir de los asesinos de Walter Oyarce: aun comportándose como verdaderas bestias, aun contra esa soberbia de Sánchez Manrique, que no por barrista sino por prepotente y autosuficiente en una situación que lo compromete a más no poder, y que lo ha convertido en el peruano más odiado del Perú, no deja de tener el derecho a la presunción de inocencia. En ese mismo sentido, si los delincuentes que fueron, según dicen los familiares o testigos, ajusticiados por grupos de “limpieza social” en Trujillo eran extorsionadores y traficantes de influencias, asesinos calificados y lacras sociales, no dejan de tener derecho a un juicio justo.

¿Por qué los que defendemos los derechos humanos nadamos contra la corriente como salmones de un río cada vez más revuelto? Porque a contracorriente de la opinión pública, y no porque nos autoconsideremos moralmente superiores, sino porque es el núcleo duro de la propuesta de los derechos humanos, la única manera de entender que la justicia sea tal y no solo venganza es la consideración de que todos los humanos, pobres, ricos, débiles o miserables, gozan de derechos por el solo hecho de serlo.

No necesitamos probar que tenemos DNI o que no hemos cometido delitos: solo por ser peruanos tenemos todo el derecho de que las garantías de la Constitución nos protejan de ser encarcelados injustamente, juzgados sin las garantías del debido proceso o declarados culpables sin un juicio justo.

Entiendo que todo esto está muy alejado de la real politik y que la justicia en el Perú es cara y a veces solo para los sectores urbanos pudientes, pero el derecho no se forja sobre lo fáctico simplemente, sino sobre el deber  ser y, precisamente, eso es lo que nos empuja a ser cada vez menos australopithecus robustus y un poco más sapiens-sapiens.

En realidad, si nos comparamos con los animales, el ser humano es el único que mata por rencor. Ergo, los asesinos son pues profundamente humanos, miserablemente humanos.

Hay 3 Comentarios
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24 de octubre de 2011 | 02 hrs
escribe:

mis datos son
Harvey Condori Luque
CIP-70638
Gobierno Regional Puno
soy el que escribio el comentario de lo humano y humanoide

24 de octubre de 2011 | 01 hrs
escribe:

Los derechos humanos como lo conocemos ahora se basaron en su momento, a finales de la 2da guerra mundial, en un reflejo que iba madurando de las atrocidades de los mas fuertes, militar y economicamente, sobre los mas debiles.
Desde finales del siglo XIX se alzaron voces cada vez mas exigentes de que el hombre merece un mejor futuro, parte de esta "culpa" lo tuvieron los antiguos griegos con sus concepciones filosoficas, y parte los escritores de ciencia ficcion que idealizaron un futuro de la humanidad.
Sin embargo, se debatio mucho sobre lo que era humano y lo que no lo era, debate que duro siglos, esto es un analisis de la moral y etica de lo humano, para esto se ayudaron de valores que provenian de conceptos religiosos, como la judeo cristiana, la hindu, la musulmana y otras mas o menos conocidas.
Para una referencia, segun wikipedia, el "cilindro de ciro" parece ser una precursor antiquisimo del reconocimiento de respeto y "derecho" un hombre hacia otro hombre.
En nuestra actual era de la informacion rapida, lo humano se ha ido degradando en algunos casos hasta llegar a opinar que un asesino de una niña, como puede ser de un adulto, merezca tal o cual castigo; esto porque nosotros mismos no podemos definir que es lo SI humano y que es lo NO humano, a esto ultimo me tomo la libertad de llamar humanoide por denominarlo de alguna manera.
Y esto se debe, creo yo, a que nuestra sociedad, la peruana, se le ha institucionalizado subconcientemente en que lo emotivo es primario a lo etico, ejemplos sobran como las tenelovelas, la educacion de baja calidad, los medios de comunicacion "chicha" y en especial a nuestra falta de capacidad de aprender de nuestros errores.
Sorprende que usted Doña Rocio nos ilustre una faceta de sus valores morales, y eso es bueno, es mejor tratar con alguien sincero que con un hipocrita; pero le recuerdo que el hombre, el homo sapiens sapiens, sigue siendo un ser en evolucion, y por lo tanto con la obligacion de cambiar, para bien o para mal el tiempo lo dira, y ese cambio lleno de factores, debera considerar en que si la tolerancia a estos actos (asesinatos a niños, mujeres, con saña, maldad, malhedicencia y otros adjetivos similes) que lo hacen retroceder lo ya avanzado deban ser sistematicamente aceptados una y otra vez.
Espero nos ayude con un aporte mas alla de "defender los derechos humanos", es necesario adicionar, redondear, pulir o como quiera llamarsele a evolucionar mas alla de los "derechos humanos", este retroceso de lo humano a humanoide no debe pasar.
Se diria que el dolor de uno termina en la libertad del otro, personalmente quisiera adicionar algo mas a "los derechos humanos", no digo que sea malo, al contrario, es lo mejor que tenemos ahora, y ese es el punto, el ahora debe mejorar un alguito o una revolucion, no soy quien para afirmarlo, no tengo la cultura que usted tiene al ser simplemente un ingeniero agricola mas; pero usted si la tiene, es mejor culturalmente en conocimientos de leyes, filosofia, sociologia y antropologia entre otros menesteres. Quizas me equivique, pero necesitamos de personas como usted que nos ayude a mejorar.
Yo podria aportar con algunas concepciones rurales de dolor, soledad, querer ser mejor y no poder, que he vivido y visto en diferentes lugares rurales en donde he podido trabajar, pero usted Doña Rocio, puede mejorar esto o conoce a otros que puedan hacerlo.
Le agradezco el tiempo que se ha tomado en leerme.

05 de octubre de 2011 | 13 hrs
escribe:

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Rocío Silva Santisteban Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva Santisteban (Lima, 1963). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Doctora en Literatura por la Universidad de Boston. Ganó el Premio Copé de poesía con su poemario Ese oficio no me gusta (1990). Otras publicaciones: Mariposa negra (1993), Condenado amor y otros poemas (1995) y Turbulencias (2006). En 1994 publica su libro de relatos Me perturbas (1994). Actualmente es periodista y docente universitaria. Además es presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.