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Movadef: el recodo del camino

Huamanquiquia, 1° de julio de 1992. Un grupo de cinco senderistas entraron a este poblado ayacuchano, golpearon a los que pudieron, les cortaron las trenzas a las mujeres y luego procedieron a asesinar a 18 personas. Fue la última masacre. Hubo decenas de masacres anteriores. Las peores fueron Lucanamarca, con 90 personas asesinadas a machetazos, y el caso del “Expreso de la Muerte” o “Expreso Cabanino”, con más de 160 personas asesinadas por un grupo al mando del “camarada José” y a bordo de un terrorífico ómnibus interprovincial, que atravesó 34 poblados, asesinando a casi todos los que encontraron a su paso. ¿Es posible olvidarlos?

No podemos olvidar lo que significó el PCP-SL en nuestro país: para eso hay que leer el respectivo informe de la CVR y el capítulo dedicado al principal causante de la mayor cantidad de muertes durante el conflicto armado interno. Aducir un argumento democrático para inscribir a un partido cuyas siglas consignan la palabra “amnistía” y cuyo objetivo es que se deje libres a todos los perpetradores de violaciones de derechos humanos es verdaderamente entender que la democracia es estúpida. Y la democracia no puede ser imbécil. La democracia no puede permitir que un grupo de personas utilice los recursos de la democracia para fines antidemocráticos. Eso sería sostener al Estado de Derecho en una falacia. Por eso consideramos que el JNE debe impedir la inscripción del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef).  

Precisamente, el Movadef coincide con algunos sectores militares en considerar que la reconciliación puede darse sobre la base del olvido, de la negación de justicia a miles de víctimas, situación que es totalmente improcedente. La única manera en que se dé una verdadera reconciliación es sobre la base de la memoria y la justicia, y eso implica planes de búsqueda de desaparecidos y juicios justos a todos los violadores de derechos humanos, así como reparación para las víctimas. Un asunto es la libertad de opinión, otro totalmente diferente es  permitir que un grupo desestabilizador utilice el sistema democrático para sus objetivos subalternos. Por eso mismo sería un verdadero despropósito no rechazar firmemente esta pretensión.

Para aquellos jóvenes y no tanto que sostienen que una democracia debe aceptar todas las ideas y, por lo tanto, aceptar la inscripción de un movimiento como Movadef en el registro de partidos electorales, creo que están equivocados y confunden libertades democráticas con mal uso de las normas electorales. Que no se inscriban como partido político no implica que no dialoguen o que no puedan debatir sobre sus ideas: Alfredo Crespo ha pasado por todos los canales de televisión y, en la medida que somos una democracia, ha debatido hasta con Mónica Delta. Tiene libertad de decir lo que piensa y de defender a Abimael Guzmán, precisamente porque en una democracia hasta Guzmán tiene derecho a un abogado. Pero convertir el Movadef en un partido legal sería simplemente convertirnos en una sociedad amnésica. Y en nuestro país olvidar el conflicto armado interno es inmoral.

Hay 7 Comentarios
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08 de febrero de 2012 | 09 hrs
escribe:

Cuanto odio destilan los comentarios publicados. Siento que tu trabajo es recontra tranca, Rocío, con tanto imbécil opinando sobre temas de los cuales no entienden nada, porque la gente de la DBA y sus ayayeros mendicantes no saben ver más allá de sus narices.

29 de enero de 2012 | 11 hrs
escribe:

El MOVADEF es una consecuencia de la CVR y de su nefasta versión de la historia en donde sendero luminoso es un "partido político" y en donde no existió terrorismo sino "conflicto armado interno" y "violencia política".Si siguen distorsionando la historia con su lenguaje "políticamente correcto" nos corremos el riesgo de que en unos años el MOVADEF esté peleando una segunda vuelta.

29 de enero de 2012 | 08 hrs
escribe:

Una verdadera democracia acepta el derecho a ejercer los derechos políticos a todos sus ciudadanos. Si en el Perú no se les acepta crecerán más en la clandestinidad que debatiendo públicamente.
Me alarma la presencia de tantos jóvenes en este movimiento ellos, reciben información sólo de una parte, por que hemos descuidado el hecho de hacer conocer a nuestros hijos la verdad de la lucha armada y las trágicas consecuencias.

24 de enero de 2012 | 10 hrs
escribe:

Qué linda la poeta! Solo le flató comentar que los líderes del MOVADEF que fueron encarcelados por terrorismo están libres gracias a ONG's como las que ella dirige. GRACIAS!

18 de enero de 2012 | 14 hrs
escribe:

NO SE INSCRIBE EL MOVADEF, POR QUE LA CLASE POLITICA NO LO DESEA, CON ESA DECISION DESAPARACE EL MOVADEF?, O SEGUIRA CRECIENDO EN LA CLANDESTINIDAD CON LOS MILES DE DESCONTENTOS ANTISISTEMA QUE GENERA ESTE PAIS.

15 de enero de 2012 | 20 hrs
escribe:

No puede haber reconciliación con criminal alguno, de ultraizquierda a ultraderecha. Para eso están los jueces. Si la gente de Sendero pagò su deuda criminal tiene expedita sus derechos polìticos. El señor Huamán Azcurra recientemente liberado también. Lo antidemocrático comienza cuando alguién se irroga el poder de interpretar quién y quién no debe hacer polìtica legal

15 de enero de 2012 | 11 hrs
escribe:

Tienes razón: La democracia no puede ser tan imbécil como los defensores de DDHH que acaban defendiendo terroristas o parientes de terroristas. EN segundo lugar, el negocio de las ONGs es conseguir dinero via "reparaciones", pero eso no es necesario para una reconciliación porque nadie va a poder "reparar" a las víctimas de SL. No seas ingenua. No hay reconciliación posible con los criminales de la ultraizquierda.

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Rocío Silva Santisteban Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva Santisteban (Lima, 1963). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Doctora en Literatura por la Universidad de Boston. Ganó el Premio Copé de poesía con su poemario Ese oficio no me gusta (1990). Otras publicaciones: Mariposa negra (1993), Condenado amor y otros poemas (1995) y Turbulencias (2006). En 1994 publica su libro de relatos Me perturbas (1994). Actualmente es periodista y docente universitaria. Además es presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.