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Las dos sombras

 

Ollanta Humala ha construido un gobierno que algunos llamaron arcoíris y que al paso de los días se deja ver como una convivencia con menos colores, donde caben nacionalistas, socialistas, liberales y un nuevo grupo, los asustados. Luego de los 100 días, ese equilibrio asoma precario y su vulnerabilidad es el principal reto de un gobierno que empieza a ser acosado. Desde la empresa se demandan garantías a la inversión y desde los movimientos sociales regulación. 
 

Las presiones las recibe el gobierno pero el centro de la discusión es el Estado. Podría ser que, a despecho de los que exigen la aplicación del principio de autoridad, el Estado se está revelando como incapaz de garantizarlo totalmente, salvo que se rompa el equilibrio. Del mismo modo, un nuevo sistema de regulación estatal no puede ser aplicado a determinadas actividades económicas sin resentir abiertamente a los actores económicos.
 

Acaso el gobierno ha perdido el impulso inicial que lo llevó a la negociación para el gravamen minero, la aprobación de la Ley de Consulta Previa, la adopción de medidas para impedir el impacto de la crisis internacional y la creación del Ministerio de Inclusión Social. 
 

En ese sentido, la hipótesis que barajan algunos, sobre que la actual ola de conflictos se origina en la concertación para el cambio de las primeras semanas, puede ser equívoca. Contrariamente, lo urgente parece ser concertar máscon la empresa y los movimientos sociales en lugar de una deriva de mano dura. Como al inicio, el problema sigue siendo el Estado.
 

Este cuadro no esconde las dos sombras que planean detrás de los movimientos, es decir, las presiones para sacar a la izquierda del gobierno o para suprimir su ala liberal. En el primer caso, si el gobierno girara a la derecha, el país se radicalizaría y, lo más probable, es que si la izquierda sale del gobierno, la derecha no se comprometa con él. Eso se llamaría soledad y le ocurrió a Lucio Gutiérrez en Ecuador el 2004. Al revés, la radicalización izquierdista implicaría un curso de confrontación de un gobierno de vencedores contra la empresa vencida, un modelo que ha mostrado sus límites en la región.
 

En el horizonte hay muy poco por escoger. Por un lado, la conservación del equilibrio que permite que el país funcione y, por el otro, la concertación para el cambio porque solo el cambio, y no el inmovilismo, hará fuerte al gobierno.

 

http://juandelapuente.blogspot.com/

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Juan de la Puente Juan de la Puente

Periodista, abogado y politólogo. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) de Lima, con estudios de maestría en Ciencias Penales y Ciencias Políticas. Realizó el Curso de Descentralización en la Universidad de Alcalá (Madrid).

 

Ex Profesor en la UNMSM en los cursos de Pensamiento Político Peruano y Teoría del Gobierno. Es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de San Martín de Porres (USMP) de Lima, y de Pensamiento Político Peruano y de Participación Política en el Instituto de Gobierno (IG), de la misma universidad. En la USMP preside el Fondo Editorial. Fue director del diario La Primera, del programa La Mitad Más Uno de Televisión Nacional del Perú y jefe de la sección política de La República.

 

Fue Consejero Presidencial del Presidente Alejandro Toledo (2001-2006. Impulsor del Acuerdo Nacional suscrito el 22 de julio del 2002 por 7 partidos políticos, 7 organizaciones de la sociedad civil y el gobierno, e integrante actual de su Comisión Técnica de Alto Nivel. Responsable del diseño inicial del Programa Juntos de Transferencia Condicionada (fase inicial, 2004), actualmente vigente y coordinador del Programa Consejos de Ministros Descentralizados (CMD), de la Presidencia de la República del Perú, entre el 2004 y 2006. Se desempeñó como consultor de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe con sede en Chile y consultor para el proyecto de reforma del Congreso. Se desempeña como consultor en gobernabilidad, sistemas políticos y análisis de coyuntura para organismos nacionales e internacionales.