14 de Abril del 2013 24°C US$ Compra S/.2.582 US$ Venta S/. 2.585
Loading

Promineros y antimineros

la presencia de una comisión de ministros en Cajamarca y la apertura de un saludable diálogo que el Estado de Emergencia ha interrumpido ha permitido apreciar expresiones menos dicotómicas que aquella que divide a los cajamarquinos entre promineros y antimineros. Desde Lima se “redescubre” una región más plural y colorida, una realidad que el Estado, las empresas y, sobre todo, la prensa se habían empeñado en simplificar en la palabra y en la acción.

 

Esta certeza, limeña y tardía, siempre es nueva. Podría ser la superación de una percepción histórica instintiva que se resiste a reconocer los matices por razones culturales, aunque la simplicidad es también una forma de interpretación esquemática y fantasiosa de lo ya conocido y, por tanto, a veces una forma de negación de la realidad.

 

Al rasgarse la dicotomía limeña se puede comprobar expresiones sociales y liderazgos más variados. Se aprecia, por ejemplo, la reducción del espacio de quienes postulan un no definitivo al proyecto Conga. Los partidarios acríticos de Yanacocha y de la inversión minera también ralean. Aparece, más bien, una sociedad tenazmente enfrentada al Estado deudor de su bienestar, crítica de la actividad minera depredadora, incumplida y soberbia y, sobre todo, hastiada de la política y sus instituciones.

 

No parece existir en Cajamarca un pueblo secuestrado por el ambientalismo duro ni comprado por la empresa minera. Hay radicales, claro, de uno y otro lado. Ante todo, sin embargo, existe un pueblo desconfiado, pobre y crecientemente preocupado por los recursos naturales. Frente a esa sociedad, el principal obligado es el Estado, y en todo sentido: protección de sus recursos, regulación, servicios básicos y orden público. Por algunas expresiones daría la impresión de que en estos días el único deber del Estado con Cajamarca es el deber de policía.

 

En este panorama, la división minería vs antiminería es deficitaria y de ella peca el reciente artículo de Iván Mendoza (Cajamarca: ¿bastión antiminero? Noticias Ser.pe). Increíblemente, el autor ajusta un conflicto actual al resultado de las elecciones, como si la minería hubiese sido el centro de las elecciones regionales y generales. Al “hacer hablar” a los votos fabrica una región antiminera minoritaria basada en sumas y restas.

 

Por suerte el asunto es menos dual y socialmente más rico. Por ello, el diálogo con Cajamarca y en Cajamarca no debe ser abandonado. Si hay una nueva estrategia de conflictos en el gobierno, esta no debería cometer los errores del pasado, es decir, el abandono de las poblaciones demandantes una vez apagadas las llamas del incendio. Esa estrategia también pasa por el fortalecimiento de los liderazgos locales y regionales y el debate abierto con ellos, sin exclusiones. En Cajamarca no hay otra opción que el diálogo.

 

http://juandelapuente.blogspot.com/

 

Hay 3 Comentarios
Denunciar
09 de diciembre de 2011 | 07 hrs
escribe:

Buen artículo, coherente, si se interrumpe el dialogo en cajamarca todo se va al diablo.

08 de diciembre de 2011 | 17 hrs
escribe:

Las futuras generaciones van a sufrir si hoy en día se toma una decisión equivocada. Las INVERSIONES Y LAS GANANCIAS SON PARA LOS EXTRANJEROS Y UN PEQUEÑO GRUPO DE PERUANOS, la mayoría seguimos trabajando sin que tengamos ningún beneficio y además se suma la pobre calidad de vida. Si visitan Cajamarca o mejor dicho viven por lo menos un mes en Cajamarca, se darán cuenta de los problemas que ha causado la minería, el agua que se bebe no sirve para consumo humano, ni siquiera para las plantas, si riega una de ellas en lugar de crecer se seca. Ah y eso porque de vez en cuando se les mezcla los productos toxicos con el agua que se bebe en Cajamarca. Si dirán que no es problema de minería sino de las autoridades. Llevamos más de 18 años subsistiendo con la minería y distintas autoridades, ninguno se acordó del pueblo, la infraestructura de la ciudad cada vez peor las calles destrozadas, un hospital nuevo que en principio no tiene agua de que sirve y el clima totalmente cambiado y podemos continuar describiendo la situación negativa en la que nos encontramos. Sólo nos queda proteger lo que no está contaminado. Y se debería pensar ya no sólo en los Cajamarquinos, sino cuando sequen los manantiales y los ríos, cuando sean contaminados, que agua beberán en la zona costera, sufrirán los mismos efectos que ahora estamos sufriendo los Cajamarquinos. CUANDO LA MINERIA SE VAYA SOLO NOS QUEDARA LA BASURA TOXICA Y PAGAR EL AGUA A PRECIOS INCREIBLEMENTE ALTOS.

08 de diciembre de 2011 | 12 hrs
escribe:

En Cajamarca no ha habido dialogo, el ministro del interior dijo "firman o se atienen a las consecuencias", entonces ha existido presión, amenaza, soberbia, prepotencia, desprecio a los provincianos y todavía tienen el descaro de decir que aqui hay violentistas, radicales, terroristas, cuando el terror viene del Estado.
Falta de respeto a la población enviando policias borrachos que si bien serán castigados debido a la divulgación de la noticia, caso contrario hubiera sido muy bien manipulado por sus mismos compañeros, eso siempre pasa, felizmente el dueño del hotel no sólo llamo a la policía, sino que tuvo la buena idea de llamar también a la prensa local.

Enviar un comentario nuevo

Juan de la Puente Juan de la Puente

Periodista, abogado y politólogo. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) de Lima, con estudios de maestría en Ciencias Penales y Ciencias Políticas. Realizó el Curso de Descentralización en la Universidad de Alcalá (Madrid).

 

Ex Profesor en la UNMSM en los cursos de Pensamiento Político Peruano y Teoría del Gobierno. Es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de San Martín de Porres (USMP) de Lima, y de Pensamiento Político Peruano y de Participación Política en el Instituto de Gobierno (IG), de la misma universidad. En la USMP preside el Fondo Editorial. Fue director del diario La Primera, del programa La Mitad Más Uno de Televisión Nacional del Perú y jefe de la sección política de La República.

 

Fue Consejero Presidencial del Presidente Alejandro Toledo (2001-2006. Impulsor del Acuerdo Nacional suscrito el 22 de julio del 2002 por 7 partidos políticos, 7 organizaciones de la sociedad civil y el gobierno, e integrante actual de su Comisión Técnica de Alto Nivel. Responsable del diseño inicial del Programa Juntos de Transferencia Condicionada (fase inicial, 2004), actualmente vigente y coordinador del Programa Consejos de Ministros Descentralizados (CMD), de la Presidencia de la República del Perú, entre el 2004 y 2006. Se desempeñó como consultor de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe con sede en Chile y consultor para el proyecto de reforma del Congreso. Se desempeña como consultor en gobernabilidad, sistemas políticos y análisis de coyuntura para organismos nacionales e internacionales.