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Un caramelo envenenado

La reciente encuesta de Ipsos/Apoyo da cuenta del incremento del respaldo al presidente de la República (54%) respecto del mes anterior. No obstante, la cifra es comentada como un aumento a secas, sin considerar el contexto del sondeo y, específicamente, los siguientes fenómenos: a) Es la recuperación de una parte del respaldo perdido en los últimos meses. En diciembre (47%) aquel había caído 18 puntos respecto de setiembre (65%), el pico más elevado en gobierno actual; y b) La encuesta se registra en los inicios de un nuevo gabinete de modo que los resultados, siendo sustantivos, son más condicionales.

 

La apurada felicidad con la que se comenta el sondeo se dirige a una conclusión que pretende ser absoluta: que el incremento se debe al cambio de gabinete y, sobre todo, a que proyecta la sensación de orden sobre los conflictos. Algunos van más allá y aducen que se debe a la moratoria de la Gran Transformación.

 

Esta conclusión es parcial, arbitraria, interesada y, sobre todo, peligrosa para el gobierno mismo. La encuesta no indaga sobre la relación gobierno/orden. Ya en el sondeo de diciembre pasado, el orden era objeto de polémica: la mayoría se decantaba por la declaratoria del Estado de Emergencia en Cajamarca pero también era mayoritario el respaldo al reclamo frente al abandono y al incumplimiento de ofertas. Del mismo modo, ninguna pregunta de la reciente encuesta indaga por la relación gabinete/respaldo presidencial. Al contrario, el 50% de quienes apoyan al Presidente están convencidos del cambio; el mes anterior, ese argumento de apoyo solo obtuvo el 39%.

 

Es probable que la caída del respaldo presidencial se debiera a varias causas, entre ellas el deterioro del orden, aunque no como única y determinante razón, sobre todo porque el descenso fue muy pronunciado en el sur y centro, y en el sector “E”, todos ellos bastiones electorales que desde el año 2001 pugnan por el cambio. Asimismo, en la reciente recuperación habría que reconocer otros factores: a) La ausencia de conflicto, por el reflujo en Cajamarca y en otras zonas donde los reclamos amainan siempre a finales de año; b) La evaporación de la oposición, como resultado de la satisfacción mediática y partidaria de los cambios de diciembre; y c) La confianza o expectativa que todo gabinete convoca en sus inicios.

 

Es visible el esfuerzo de fabricar la imagen de un presidente exitoso a condición que abandone el cambio e ingrese en una deriva autoritaria. Es, sin embargo, un caramelo envenenado. La ecuación no cambio más gobierno duro difícilmente garantizará la paz social. Al contrario, como se ha demostrado en la década pasada, los picos de inestabilidad se producen cuando el poder se divorcia y/o enfrenta a la sociedad o retrasa salidas legítimas a problemas resonantes. El país intuye cuándo la continuidad se viste de inmovilismo.

 

http://juandelapuente.blogspot.com/

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17 de febrero de 2012 | 11 hrs
escribe:

Claro está que los Presidentes todos han sido demagogos. En palabras la gestión del presidente los sectores engañados?. Dudamos de los resultados de las encuestadoras que son instrumentos de manipulación del pueblo.

19 de enero de 2012 | 17 hrs
escribe:

Algo que debería preguntarse el autor es ¿quiénes están apoyando a Humala y donde están?
Como cae el sector E (y el porcentaje en el Sur y el Centro), entonces, son los sectores A y B y sobre todo Lima, quienes lo están apoyando.
La encuesta se hizo, también, durante el conflicto de Conga. Por tanto, si el gobierno regresara a su ideario original, entonces podría bajar su aprobación. También parece que ya no podría subir más.
Tuvo razón Valdez al afirmar que la Gran Transformación no era viable…

19 de enero de 2012 | 17 hrs
escribe:

Siguiendo este argumento, entonces, se podría proyectar un posterior deterioro de la aprobación presidencial...¿?
Se hubiese analizado más a los grupos sociales que están produciendo ese 54%, porque se afirma que el apoyo ha caído (no aumentado) en el sector E.
Entonces, para que suba Humala ¿tendría que regresar a "La Gran Transformación"?, si su abandono YA SE VEÍA en diciembre.
Parece que el apoyo en A/B (y posiblemente C) ha sido más grande que la reducción que pudo haber en E.

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Juan de la Puente Juan de la Puente

Periodista, abogado y politólogo. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) de Lima, con estudios de maestría en Ciencias Penales y Ciencias Políticas. Realizó el Curso de Descentralización en la Universidad de Alcalá (Madrid).

 

Ex Profesor en la UNMSM en los cursos de Pensamiento Político Peruano y Teoría del Gobierno. Es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de San Martín de Porres (USMP) de Lima, y de Pensamiento Político Peruano y de Participación Política en el Instituto de Gobierno (IG), de la misma universidad. En la USMP preside el Fondo Editorial. Fue director del diario La Primera, del programa La Mitad Más Uno de Televisión Nacional del Perú y jefe de la sección política de La República.

 

Fue Consejero Presidencial del Presidente Alejandro Toledo (2001-2006. Impulsor del Acuerdo Nacional suscrito el 22 de julio del 2002 por 7 partidos políticos, 7 organizaciones de la sociedad civil y el gobierno, e integrante actual de su Comisión Técnica de Alto Nivel. Responsable del diseño inicial del Programa Juntos de Transferencia Condicionada (fase inicial, 2004), actualmente vigente y coordinador del Programa Consejos de Ministros Descentralizados (CMD), de la Presidencia de la República del Perú, entre el 2004 y 2006. Se desempeñó como consultor de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe con sede en Chile y consultor para el proyecto de reforma del Congreso. Se desempeña como consultor en gobernabilidad, sistemas políticos y análisis de coyuntura para organismos nacionales e internacionales.