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Un pacto contra las drogas

El Perú necesita con urgencia responder al nuevo estado de cosas en relación al tráfico de drogas que nos coloca en la ruta de un probable nuevo México violento. Estos fenómenos son:

1) nuestra condición de exportadores de cocaína, probablemente el primero; 2) el fracaso del Estado en las tareas de interdicción de drogas finales, insumos químicos y lavado de activos; 3) la cocalización de varias economías regionales; 4) el incremento del consumo; 5) el desembarco mexicano en curso que ha transformado las mafias peruanas; y 6) el asedio de la política por el narcotráfico.

Con acierto se ha empezado a debatir una nueva Estrategia Nacional de Lucha contra las Drogas 2011-2016 cuando en la agenda nacional las drogas ocupan un lugar central. Nunca como ahora se ha tenido una posibilidad tan clara de concretar una política pública eficaz. Por lo mismo, el fracaso no será un revés inofensivo. Cualquier estrategia que se formule que no tenga como instrumento un Pacto en el Estado y en la sociedad será candidata al fracaso. El ejemplo más clamoroso son las estrategias de seguridad ciudadana que no han podido salir del espacio del Ministerio de Interior. La experiencia demuestra que ningún sector puede solucionar el complejo encargo si otro no hace su labor. Al contrario, se tiene como relativamente exitosa la experiencia del Consejo Nacional de Educación y su respectivo Proyecto Educativo Nacional (PEN) hoy convertida en política de Estado en materia educativa.

Es necesario el diálogo y la cooperación efectiva entre los actores involucrados en la lucha contra las drogas. Superado el huracán que personalizó este debate, se requiere un esfuerzo estatal y social a todo nivel, una siembra de compromisos y espacios comunes que sintetice los consensos y relativice las diferencias en la lucha contra las drogas. El Compromiso Ético de Lucha Contra el Narcotráfico, de abril del 2010, fue un esfuerzo orientado a impedir la infiltración del narcotráfico en los partidos políticos y garantizar una toma de posición de los grupos que iban a participar en la competencia electoral del 2011. Como tal, es un espacio agotado que demanda una iniciativa superior. El Perú necesita ahora un Pacto Nacional contra las Drogas que haga viable la nueva estrategia. Para reunir al Estado, a la sociedad y al mercado en una sola dirección. Nunca fue más necesario que ahora.

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Juan de la Puente Juan de la Puente

Periodista, abogado y politólogo. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) de Lima, con estudios de maestría en Ciencias Penales y Ciencias Políticas. Realizó el Curso de Descentralización en la Universidad de Alcalá (Madrid).

 

Ex Profesor en la UNMSM en los cursos de Pensamiento Político Peruano y Teoría del Gobierno. Es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de San Martín de Porres (USMP) de Lima, y de Pensamiento Político Peruano y de Participación Política en el Instituto de Gobierno (IG), de la misma universidad. En la USMP preside el Fondo Editorial. Fue director del diario La Primera, del programa La Mitad Más Uno de Televisión Nacional del Perú y jefe de la sección política de La República.

 

Fue Consejero Presidencial del Presidente Alejandro Toledo (2001-2006. Impulsor del Acuerdo Nacional suscrito el 22 de julio del 2002 por 7 partidos políticos, 7 organizaciones de la sociedad civil y el gobierno, e integrante actual de su Comisión Técnica de Alto Nivel. Responsable del diseño inicial del Programa Juntos de Transferencia Condicionada (fase inicial, 2004), actualmente vigente y coordinador del Programa Consejos de Ministros Descentralizados (CMD), de la Presidencia de la República del Perú, entre el 2004 y 2006. Se desempeñó como consultor de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe con sede en Chile y consultor para el proyecto de reforma del Congreso. Se desempeña como consultor en gobernabilidad, sistemas políticos y análisis de coyuntura para organismos nacionales e internacionales.