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El sol de Bradbury

Un bombero llamado Montag es el encargado de quemar libros. En la sociedad en la que vive, los libros son considerados fuente de angustia y de imaginación. Según el gobierno llevan a los hombres a la desgracia y por supuesto al ocio improductivo. Un día, cuando Montag va a quemar una casa con libros, algo ocurre. La dueña de casa, una anciana, decide prenderle fuego y morir con los libros que siempre ha tenido con ella. Montag se siente impresionado por el gesto, roba uno de los libros de la casa y guarda su tesoro clandestino. Luego conoce a la maravillosa y desquiciada Clarisse. Al final de la historia, Montag debe huir pues también ha incurrido en el delito de la lectura. Llega a una comunidad clandestina que vive en el campo. Allí no hay libros. Cada miembro de la comunidad ha memorizado un libro clásico. Caminan por los bosques recitando libros, pensando que algún día podrán imprimirlos.

“Fahrenheit 451”, el relato más conocido de Ray Bradbury, que murió hace pocas semanas, se publicó en 1953. El título se refiere a la temperatura a la cual arden los libros, y fue recogido por Francois Truffaut para hacer la adaptación al cine que se estrenó en 1966.  Por entonces se pensó que la película era una crítica al stalinismo y al macartismo pero un tiempo después, Bradbury afirmó que los principales sospechosos de la destrucción de los libros no son los miembros del estado sino la gente misma. En el mundo moderno, regido por el sentido práctico y lineal, un libro es considerado un objeto inútil, agregó.   
Nacido en 1920, en Illinois, hijo de una inmigrante sueca y de un técnico operador de telefonía, Bradbury no tuvo los medios de recibir una educación universitaria. En vez de eso, leyó apasionadamente autores que iban a influirlo de un modo decisivo. Edgar Allan Poe, Edgar Rice Burroughs, Julio Verne, H.G. Wells fueron los primeros en despertar su imaginación.  

Aunque es autor de una gran cantidad de relatos (durante muchos años, escribió uno por semana), Bradbury debe mucho de su influencia a “Fahrenheit 451” y a “Las Crónicas Marcianas”, que se publicó en 1950. Este libro es una suma de relatos que se integran de algún modo como una novela. Su asunto es la colonización de Marte por los terrícolas que buscan huir desesperadamente de nuestro planeta. Una de las razones por las que los marcianos perecen es el virus que llevan los terrícolas. Pero otros relatos de Bradbury se han vuelto parte de nuestra imaginación.  En “El Sonido de un trueno” un par de viajeros viajan en una máquina del tiempo, en busca de matar a un Tiranosaurio. Al hacerlo, accidentalmente también matan a una mariposa. Al regresar a su tiempo, en el año 2055, descubren que todo ha cambiado. La mariposa muerta antes de tiempo ha cambiado el curso de la evolución. Gracias al nuevo rumbo ha cambiado todo, incluso las elecciones del año en el que viven los protagonistas. Esta historia iba a generar la frase el “efecto mariposa”: un pequeño cambio en el curso de la historia puede conducir a grandes transformaciones en el futuro.

En otro relato, “El hijo del futuro”, un bebé nace bajo la forma de una pirámide azul, debido a un error en el procedimiento de los partos, en alguna época del futuro. En “Todo el verano en un día”, los habitantes de Venus solo tienen sol una vez durante dos horas, cada siete años. Solo una niña, que ha vivido antes en la tierra, recuerda el sol, como “un centavo” o “fuego en el horno”. Los otros niños de Venus no le creen y la encierran, privándola de ver el sol que va a llegar.

Bradbury abrazó la extensión y la relatividad del tiempo y el espacio. Con ello, creó un universo distorsionado que amplió las fronteras de lo real. Por la naturalidad de sus frases y la amplitud de su visión, es obvio que su obra seguirá siendo moderna. Amante del cine (durante su juventud contaba que iba al cine nueve veces por semana), nos dejó una frase: “La vida termina como el resplandor de un film. Una chispa en una pantalla.”

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Alonso Cueto Alonso Cueto

Alonso Cueto Caballero (Lima, 1954) Estudió literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) , de la que se graduó en 1977. Viajó entonces a España becado por el Instituto de Cultura Hispánica para investigar la obra de Luis Cernuda. En 1979 ingresó en la Universidad de Texas, donde obtuvo un doctorado en 1984 con una tesis sobre Juan Carlos Onetti.
Cueto es uno de los narradores peruanos más fecundos no sólo por la natural frecuencia de sus cuentos y novelas, sino porque ha convertido a la clase media limeña en un espacio de exploración fluido y pasional.
Entre sus obras, clasificada dentro de la corriente realista peruana, destacan La hora azul, que ganó el Premio Herralde, y El susurro de la mujer ballena, del Planeta-Casa de América.
Ha ejercido también el periodismo, colaborando en diversos medios, y la docencia universitaria. Ha sido editor de Debate (1985) y de la sección de suplementos del diario El Comercio (1995), así como profesor de cursos de su especialidad en la PUCP (desde 1988, en forma intermitente), y en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (desde el 2000).
En 2009 fue elegido miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua.