7 de Abril del 2013 23°C US$ Compra S/.2.598 US$ Venta S/. 2.599
Loading

Hijos de Pucp

Cuando vine a España me traje de recuerdo un polo de la PUCP. Pronto caí en cuenta de que no iba a poder usarlo. Aunque en Lima ponérselo fuera cool –significa que pudiste pagarte una educación privada– aquí mis amigos se hubieran reído al ver a una peruana libérrima, sin bautizo ni comunión, llevar como estandarte un símbolo de la evangelización colonial y del conservadurismo más rancio.  

Probablemente fuera católica (y algunas veces muy católica), a menudo peruana, incluso pontificia, pero la PUCP ha sido y es, sobre todo, una Universidad, un espacio para el libre ejercicio de la enseñanza crítica de calidad y, disculpen el cursi y eclesiástico símil, también un templo del saber, plural y de humanismo inquebrantable. Y ese es mi emblema, aunque no me haya vuelto a poner la camiseta.
Mientras estudiaba, el Centro de Asesoría Pastoral, el “Capu”, fue mi lugar de retiro físico y espiritual. En ese jardín con cruz, leí tumbada a Montaigne y a Shakespeare, ahí una amiga proyecto de monja intentó convertirme al cristianismo justo después de que me revolcara entre hojas secas con un nerd de Ciencias. Y casi lo logra.

A veces, al salir de las aulas donde enseñaban los Cisneros y los Hopkins, al alejarme de las cafeterías llenas de voces y vórtices, al dejar atrás las pasarelas por donde desfilábamos con nuestras sandalias de cuero y nuestras canastas de paja, al volver de los sitios donde nuestros cerebros bullían de nuevos conocimientos y nuestros corazones temblaban de inquietud por el futuro, casi siempre atacados de inseguridades y pasiones juveniles, me metía sin que nadie me viera a la capilla del Capu. No sé si Dios estaba en esa habitación oscura y silenciosa, pero allí la joven y aún atea libérrima encontraba algo, quizá la demostración de la feliz convivencia entre la razón, el cuerpo y el espíritu, eso que reinaba en el campus de la PUCP y que hoy lo más siniestro de la curia amenaza con desmontar.

Hay 11 Comentarios
Denunciar
02 de marzo de 2012 | 20 hrs
escribe:

Me identifico mucho con tus palabras. Actualmente me encuentro fuera del Perú y a donde vaya se que gran parte de mi formación ética y profesional se la debo a mi querida PUCP

02 de marzo de 2012 | 18 hrs
escribe:

La iglesia nunca a dado nuestras de querer imponer la doctrina catolica en la PUCP aun cuando los rectores eran representantes de la iglesia, sin embargo ahora vemos que los directivos de la PUCP quieren imponer sus interese económicos y de poder haciendo uso de la mentira y lo que es peor yendo contra la ley. ¿Que tipo de ejemplo se puede esparar de estos disque maestros?

02 de marzo de 2012 | 16 hrs
escribe:

Plural es importante sea toda Universidad, lo que no puede hacerse es irse al extremo y priorizar e incidir en alguna de ellas, no pueden negar que ahora prima el marxismo en la PUCP, la mayoria de profesores lo son, la idea es que se igual en todas las tendencias y obvio un tanto más en la que profesa el Cristianismo Católico, de alli la reacción de la Iglesia...

02 de marzo de 2012 | 15 hrs
escribe:

Gabriela, comparto plenamente tu articulo. Yo fui uno de esos 'nerd de ciencias' de tu generacion que tambien encontraba en el "capu" esa comunion de cuerpo y espiritu. La busqueda de ese equilibrio es una cosa personal, pero era grandioso andar por las veredas de la PUCP llenas de distintas formas de ver el mundo y recoger de ellas las ideas que, sin notarlo, echaban raices en tu persona, la modelaban, y te daban ese plus de la PUCP que nos distingue de los profesionales puramente tecnicos.

02 de marzo de 2012 | 15 hrs
escribe:

Contar los disparates que hacia uno en la universidad no es nada del otro mundo, aprendamos a respetar las condiciones de una herencia, eso si es importante.

02 de marzo de 2012 | 15 hrs
escribe:

Genial ponte tu camiseta...cuando vengas por aquí...

02 de marzo de 2012 | 10 hrs
escribe:

Se supone que todo profesor puede manifestarse a favor de lo que parezca: ahí la pluralidad. Si solo se te permite tener ideas para guardarlas debajo de la alfombra, ¿para qué?

02 de marzo de 2012 | 10 hrs
escribe:

"......me metía sin que nadie me viera a la capilla del Capu. No sé si Dios estaba en esa habitación oscura y silenciosa, pero allí la joven y aún atea libérrima encontraba algo, quizá la demostración de la feliz convivencia entre la razón, el cuerpo y el espíritu..." - Y es lo que muchos hacen cuando huyen por un momento de los elementos distractores del mundo y encuentran esa paz misteriosa cerca al Santísimo, no saben por qué ni cómo, pero descubrirse frente a Dios será por siempre hermoso.

02 de marzo de 2012 | 09 hrs
escribe:

El PUCP, sigue siendo una herencia de Riva Aguero y simplemente se debe respetar tus deseos. Ni el rector ni los estudiantes pueden ir contra eso. Si no se respeta eso, se cae todo el derecho civil.

02 de marzo de 2012 | 07 hrs
escribe:

Brillante... lo genial de la PUCP son los estudios de Teología, por más de que no creas en Dios, o profeses cualquier otra religión, los sacerdotes y profes de los cursos teologales son espectaculares...

02 de marzo de 2012 | 07 hrs
escribe:

Lo que no pueden hacer la universidad es que ciertos profesores defiendan abiertamente, públicamente lo que la Iglesia no profesa, el aborto "justificado" y sexo libre y otros, otra cosa es exponer las ideas y dejarlas en el claustro para su debate pero otra es hacer charlas, firmar listas, promoverlas en nombre de la universidad, no confundan a la opinión pública.

Enviar un comentario nuevo

Gabriela Wiener Gabriela Wiener

Escritora, periodista y una de las nuevas voces del periodismo narrativo latinoamericano último. Ha publicado los libros "Sexografías" (Planeta) y "Nueve lunas" (Random House Mondadori). Sus primeros textos se publicaron en la revista peruana Etiqueta Negra. Ha escrito para el diario El País, las revistas Esquire y Orsai, entre otros periódicos y revistas de América Latina y España. Vive en Madrid y actualmente trabaja como redactora jefe de la revista Marie Claire (España). Sus crónicas han sido recientemente antologadas por las  colecciones "Mejor que ficción. Crónicas ejemplares" (Anagrama, 2012) y "Antología de la crónica latinoamericana actual" (Alfaguara, 2012).  Publicó la plaqueta de poesía "Cosas que deja la gente cuando se va".

Últimos artículos