Caso 1: Veo en youtube el video de un programa chileno llamado “Un golpe de Lucho” en el que sale un señor supuestamente peruano que hace las veces de bufón o de monigote para recibir los puyazos más o menos cómicos del conductor.
Por supuesto, el “peruano” se explaya en el uso del “pe” del “on”, de la quena y el chullo. En realidad tiene poca gracia el personaje, creo. De hecho tiene más gracia la pintoresca producción del programa, que lo introduce al son de un tema venezolano en clave de cumbia. Al parecer no sólo en territorio patrio se considera divertido el esperpento.
Caso 2: Media España está en pie de guerra contra Francia porque otros monigotes, esta vez de verdad, llamados Les Guignols, vienen haciendo escarnio de los deportistas ibéricos –los exitosos Nadal, Gasol, Casillas, etc.– soltando chistes sobre supuestos casos de doping y ridiculizando a los campeones de todo.
Tristemente, y como siempre, los nacionalismos –sus formas más irracionales y folclóricas– no han tardado en exacerbarse. Humillados y ofendidos los peruanos pitean, reniegan, se arañan, invocan el espíritu de Grau y exigen la devolución del Huáscar. “Envidia cochina” que nos tienen, dicen los españoles sobre los franceses.
Y se pronuncian tres ministros (y el Presidente) exigiendo las disculpas de los galos que, como si ellos mismos no fueran los adalides del “sentimiento nacional”, alucinan con la que se ha armado en España. Un país en el que, por cierto, una de las comedias televisivas más vistas y divertidas tiene un personaje latinoamericano al que llaman Machu Pichu y con el que se ceban, ahora sí, haciendo alarde de sentido del humor y sin considerarlo nada ofensivo ni denigrante.
¿Patrioterismo y programas de chistes? ¿En serio?
Hay idioteces disfrazadas de sentido del humor, pero hay nacionalismos que francamente son una idiotez. Y ni siquiera se esfuerzan en disfrazarlo. ❧