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Kim, Sung, Jon, Un…

La reciente muerte de Kim Jong-il, el máximo líder de Corea del Norte (el “querido líder” según la propaganda oficial), ha abierto la puerta a una nueva sucesión en este, para nosotros, alucinado país y a la vez ha soltado una incógnita en esta zona caliente del Asia marcada por la amenaza nuclear: ¿cambiará algo con la llegada del bisoño Kim Jong-un?

El hijo menor designado para que siga la dinastía fundada por el “líder eterno” Kim Il-sung, en 1948, no pasaría (cuando se habla de esta Corea es preferible hacerlo en condicional porque la información es brumosa) de los 28 años y, como es obvio, tendría escasa experiencia política y militar. Tampoco sería, en principio, un gran reformador.

Pero tiene al frente una coyuntura complicadísima que si pretende ser –como lo llamaba su madre– “el Rey de la estrella de la mañana” deberá encarar, so pena de seguir hundiendo a su nación en una mayor noche de aislamiento político y económico. Porque el problema de Corea del Norte va más allá de su pérfido y debatido programa nuclear.

Tiene un PBI per cápita anual bajísimo (1.200 dólares, mientras el de Corea del Sur es de 28.000), está amenazado por continuas inundaciones (en agosto de este año desaparecieron decenas de personas debido a ellas) y tiene un pésimo currículum en materia de libertades y derechos humanos. Es, en suma, un país ajochado, hecho puré.

La política que las autoridades norcoreanas llaman Juché (autosuficiencia) no les ha resultado. Está centrada en el poder militar, el culto a la personalidad y en la creencia de que solos pueden, algo que probablemente no se lo cree ni el propio Kim Jong-un, que estudió en Suiza. A ello se agregan las continuas escaramuzas armadas con Corea del Sur.

Encima, le han caído las sanciones por su renuencia a desnuclearizarse (se cree que podría fabricar unas seis bombas atómicas) y a no provocar con sus misiles de largo alcance. Que haya hecho, en medio de toda esta turbulencia y de la escasez (que hasta 1997 fue hambruna), dos pruebas nucleares bordea ya el guión de película de horror.

El único aliado poderoso que tiene Corea del Norte es, para variar, China, que la ayuda económicamente y que ha lamentado la partida del “buen amigo” Kim Jong-il. Pero incluso si los chinos apelan a la real politik, no les conviene seguir amantando a un régimen díscolo y este, más bien, podría ser el momento de empujar algunos cambios.

Kim Jong-un podría tener la oportunidad de torcer la historia, de apagar los temores nucleares (ahora súper encendidos con la sucesión), de abrir, mínimamente, la economía de su país. Hay quienes creen que podría ser un Den Xiao Ping, pero es temprano para saber si será una “estrella de la mañana” o traerá más oscuridad de la ya conocida.

Hay 1 Comentario
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20 de diciembre de 2011 | 14 hrs
escribe:

Me parece un muy buen articulo, aunque recuerdo preguntas del ayer. Aún hoy no entiendo porque algunos paises pueden tener armamento nuclear y otros no. Entiendo que hay paises que no se han caracterizado por ser pacificos, sin embargo, los que parecen ser mas civilizados son los que menos respetan los derechos internacionales y, en el colmo de lo indefendible, condenan y ponen restricciones a otros so pretexto de defender al mundo. La pregunta talvez sea ¿Que entienden por mundo?
PD: tildes omitidas

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Ramiro Escobar Ramiro Escobar

Ramiro Escobar es periodista especializado en temas internacionales y ambientales. Estudió Periodismo en la Universidad San Martín de Porras en Lima y siguió un Diplomado de Comunicación y Medio Ambiente en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, así como numerosos cursos de temas internacionales en el extranjero.

Ha recorrido más de 35 países y ha cubierto eventos como la Intifada Palestina (2001), la crisis argentina (2002) el golpe contra el presidente Hugo Chávez en Venezuela (2002), la situación de las Islas Galápagos (2004), la campaña de Barack Obama (2008), la segunda vuelta de las elecciones chilenas entre Eduardo Frei y Sebastián Piñera (2010, para La República). También ha realizado entrevistas a personajes relevantes del acontecer internacional, como Shimon Peres, ex Primer Ministro de Israel; María Teresa Fernández de la Vega, ex vice presidenta del gobierno español; Ricardo Lagos, ex presidente de Chile; Álvaro Colom, ex presidente de Guatemala, ente otros.

Recibió el Premio Nacional de Periodismo Juan Landánzuri Ricketts (2000) y en el 2008 ganó el Premio de Reportaje sobre Biodiversidad, otorgado por Conservación Internacional (CI). Ese mismo año, ganó el Segundo Premio Latinoamericano de Reportajes sobre Biodiversidad, promovido también por CI. En el 2010 ganó el Premio Periodístico ‘Solidaridad con los Refugiados’, que recibió en Ouagadugu, Burkina Faso (África). En el 2011 ganó la primera versión del Premio Salwan sobre Reportajes el Mundo Indígena, que fue otorgado en Lima. En el mismo 2011 trabajó en la Misión de Observadores de Unión Europea para la segunda vuelta electoral en el Perú.

Antes, ha escrito para Newsweek en español, El Nuevo Herald de Miami y El Semanario de México. Entre 1998 y 2002 fue editor y redactor principal del semanario peruano ‘Caretas’.Del 2002 al 2008 fue columnista de Internacionales del diario Perú.21. Actualmente, además de escribir sus columnas en La República, colabora, en el Perú, con la revista Poder y, en el extranjero, con el diario El País (España) y el portal O’eco amazonia de (Brasil).

También es catedrático en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ha dado conferencias en universidades e institutos de Bolivia, Venezuela, Ecuador y España.