El conflicto en Cajamarca ha venido debilitando la posibilidad de encuestas confiables. Sin embargo todas las partes se remiten a la voluntad popular en la región, y sobre todo en la zona periférica a Conga. Lo que hay son encuestas urbanas nacionales, que incluyen a la ciudad de Cajamarca entre las principales capitales.
Pero en esta situación es particularmente importante la opinión, y sobre todo la manera en que se puede estar moviendo o consolidando esa opinión, en las zonas rurales. Para esto hay poco. Se habla del trabajo de una encuestadora de la universidad de Cajamarca, registrada en el JNE. Quizás es la que Gregorio Santos ha citado en alguna ocasión.
Apoyo venía haciendo encuestas en Cajamarca para Yanacocha de manera sistemática, pero no han surgido cifras de esto desde que comenzó el conflicto. Las demás encuestadoras no se han atrevido a incursionar en el terreno de la encuesta rural, que siempre ha sido costosa, y ahora además se ha vuelto riesgosa para quienes recogen los datos.
En abril pasado fueron secuestrados cuatro antropólogos de la encuestadora GFK Perú en Celendín. GFK hacía una sola pregunta, en el sentido de si la población creía en la posibilidad de una vía de desarrollo que incluyera a la minería. Las rondas dieron a entender que se atribuían la facultad de detener a extraños cuando aparecen.
Desde entonces la actividad encuestadora de las empresas limeñas se ha paralizado fuera de la ciudad de Cajamarca, ya que nadie puede garantizarles la seguridad. Con lo cual el mapa clave sobre cómo piensa respecto de Conga y la minería la población en los diversos lugares se ha vuelto imposible de producir.
Con lo cual todas las partes y todos los dirigentes pueden hablar a nombre de la voluntad popular sin temor a ser desmentidos por ella. Si bien es cierto que las encuestas siempre tienen un aspecto referencial, se acercan más a la realidad que la opinión micrófono en manos de alguna de las partes interesadas.
Los facilitadores, monseñor Miguel Cabrejos y el padre Gastón Garatea, podrían sugerir a las partes ponerse de acuerdo en la designación de una encuestadora que establezca los términos de la opinión en la región. Es cierto que las movilizaciones muestran a mucha gente y muy decidida contra Conga. Pero nada como una consulta profesionalmente realizada, sin presiones.
En la perspectiva sembrada de conflictos en que vivimos, va a ser cada vez más importante para el país contar con datos sobre la opinión popular que corroboren o desmientan los planteamientos de los dirigentes instantáneos de las movilizaciones. Ser enardecido con un argumento y luego invitado a una marcha no puede ser la única manera de opinar.
