Las otras elecciones
Por: Mirko Lauer
Los líos en Apurímac le están dando un nuevo sentido a la palabra microrregión. Las provincias de Abancay y Andahuaylas se vienen enfrentando por cuestiones de ejecución presupuestal, y eso está a punto de costarle la cabeza a David Salazar, presidente de la región. Un documento separatista llamando a referéndum ha empezado a circular.
El argumento esgrimido contra Salazar es que quiere construir un ansiado hospital en su Andahuaylas natal en lugar de hacerlo en Abancay, a tres horas de distancia. Salazar ha ofrecido revisar esa asignación presupuestal, pero ahora falta ver si las masas movilizadas en los últimos 15 días permitirán desandar el camino de la revocatoria.
El vicepresidente Willer Taipe ha reconocido para EFE que su presidencia interina “no es una salida legal, sino política; (porque) lo que se busca es aminorar los problemas”. La alusión es a que no se ha producido un procedimiento legal de vacancia, ya que la asignación geográfica de recursos no es una causal contemplada por la ley. Juramentar fue un exceso.
Es en este movido contexto que Apurímac entrará a la campaña electoral 2010. Es más o menos claro que el incidente complica cualquier aspiración de Salazar a la reelección, y es probable que dificulte las ambiciones electorales de Taipe, si las tiene. Andahuaylas tiene 50% más votantes que Abancay, y entre los dos son la mitad de los votos de Apurímac.
En realidad si la divisoria biprovincial no se conjura a tiempo, ella les va a complicar las cosas a todos los candidatos del 2010, va a garantizar el fraccionamiento del voto en Apurímac y abrir la perspectiva de más chovinismo microrregionales entre las otras cinco provincias. Esta es una tarea de los propios candidatos.
El aspirante más lanzado a la presidencia regional es Elías Segovia, quien ya antes candidateó por el fujimorismo, y ahora encabeza el movimiento Poder popular andino. Otra figura que se está moviendo por toda la región es el ex congresista Michael Martínez (UPP) con un nuevo movimiento. Se le menciona como una de las fuerzas detrás de los paros y marchas.
El controvertido Luis Barra, quien conoce el tema pues fue vacado de la presidencia regional en el 2004 por tener sentencia de delito doloso, quiere intentar de nuevo. En esta oportunidad busca la manera de aliarse con el movimiento Nueva Izquierda, cuyo ex alcalde Flavio Pozo también quiere repetir el plato.
Los llamados partidos nacionales se mantienen en silencio. Tal vez Martínez podría lograr un acuerdo con su viejo amigo Ollanta Humala, que tiene reservistas en Apurímac, pero también un problema grande con su hermano. Pero en general el clima es que mejor resulta un movimiento localista que una alianza cosmopolita.
