La supuesta cuadrada de Gana Perú al congresista Javier Diez Canseco es sobre todo un grito del corazón más de su vocero Freddy Otárola. Pues el vocero sabe que una verdadera cuadrada sería someter a JDC a un proceso de separación de la bancada. Más o menos lo que se hizo con el congresista Jorge Rimarachín, expulsado del Partido Nacionalista por anti-Conga.
El problema es que JDC no está solo. El grupo al que pertenece es minoritario dentro de Gana Perú, y no muy cohesionado. Pero el sentimiento oficialista a favor de la censura a los dos ministros es algo más amplio, y se da en una bancada que en términos generales no simpatiza con este gabinete, de lo cual su primera fila ha dado claras señales.
Sin duda las declaraciones de JDC están fuera de caja para un oficialista. Pero lo que les da su actual resonancia es que no hay casi congresistas de Gana Perú defendiendo a los dos ministros con el fervor de, digamos, Freddy Otárola. En ese silencio hay elocuentes sombras de resentimiento por la marcha del Ejecutivo.
Las principales figuras del Ejecutivo han planteado el pedido de censura como una suerte de pulseo entre la democracia y el terrorismo, un argumento tan tosco que derrota su propio propósito. No se le ha ocurrido plantear que el pulseo es entre la integridad del bloque oficialista y los intereses de la oposición.
Es un valor entendido que la alianza de Gana Perú con el toledismo y su entorno fue para alcanzar la victoria el año pasado. En más de una ocasión Alejandro Toledo ha dicho que se siente libre de orientar a sus seguidores hacia posturas independientes si la necesidad se presentara. Ahora no ha dicho si esta es o no la hora.
No es el caso del acuerdo nacionalismo-JDC. Pero en cambio su disposición, y la de la media docena de congresistas cercanos a sus posiciones, a emitir votos de conciencia viene anunciada, y en cierto modo tolerada, de tiempo atrás. Era una señal de que a diferencia del partido de gobierno, la bancada oficialista reconocía el derecho a cierta discrepancia.
El giro político de Ollanta Humala hacia el centro derecha produjo la victoria, pero inevitablemente lo distanció de sus congresistas. Una distancia que 10 meses de gobierno no han puesto muy en evidencia. Pero más de uno se debe estar viendo en una situación parecida a la de sus colegas apristas del pasado Congreso: gran gobierno, pobre partido.
A pesar de los vientos de fronda, no es seguro que la censura alcance los votos necesarios. Javier Bedoya (pro censura) ha señalado que el apacible viaje de Humala y su entourage al Asia es clara señal de que hay votos comprados para salvar a los dos ministros.
