Por Mirko Lauer
Ollanta Humala ha utilizado la ratificación de Julio Velarde en el BCR para adelantarle al país que en economía se mantiene algo llamable pragmatismo ortodoxo. Tema sobre el cual sabremos algo más mañana. Esto ha causado cierta desazón entre sus filas pero la decisión calza, después de todo, con el camino de Lula da Silva.
Algo se olían algunos miembros del entorno humalista, pues en las últimas semanas le venía lloviendo graneado a Velarde, en lo que ahora se ve como intentos de demolición. Kurt Burneo salió a cuestionar su eficacia, y ahora último Alfonso López-Chau, director del BCR, le reprochó haber dado su opinión personal sobre el salario mínimo.
Mantener a Velarde es la señal más clara de continuidad que podría dar Humala, y supone colocar en el MEF a una persona coherente con esta decisión. Velarde, un líbero pepecista en un gobierno alanista, logró que una relación independiente y tensa con los titulares de Economía siempre funcionara a la postre como una colaboración.
Está claro que la dupla Burneo en el MEF y Oscar Dancourt en el BCR no le pareció a Humala lo suficientemente tranquilizadora para las fuerzas que mueven los mercados. Aunque en verdad no se sabe cuánta tranquilización va a ser necesaria para el programa de impuestos y de gasto social que el gobierno entrante está considerando.
¿Significa esto que los firmes del humalismo, incluidos los de izquierda, deben despedirse de la gestión económica? No necesariamente. Más bien ha quedado descartada la idea que gente de confianza de Alejandro Toledo manejaría la parte económica del gobierno. Hubiera sido demasiado poder para alguien con tantas ganas de seguir gobernando.
Hay bastantes más centros de decisión en el Ejecutivo que el BCR y el MEF, idea que por cierto incluye al Congreso (donde Javier Diez Canseco ya lanzó un primer grito de guerra). De modo que polémica económica intra-oficialista siempre va a haber, sobre todo cuando las intenciones sociales empiecen a concretarse.
En cuanto al propio Velarde, el encargo no está libre de bemoles. Mucho dependerá del directorio que lo acompañe, en el cual habrá una mayoría nombrada por el nuevo Ejecutivo. Pero si el elenco BCR va a ser diferente, el contexto geoeconómico podría volverse peligrosamente diferente, es decir desafiante para el cancerbero de la moneda nacional.
Venimos de años de incertidumbre causada por la crisis de las hipotecas subprime (basura) que reventó en el 2008. Ahora estamos de nuevo ante la perspectiva de un colapso financiero, y eso va a obligar a nuevas precauciones. A Velarde le puede terminar tocando un BCR convertido en presente griego, acosado por todas partes donde, por ejemplo, los dólares que antes sobraban empiecen a faltar.
