Por Mirko Lauer
Con la turbulencia causada por los petroaudios en la actividad de exploración petrolera, y el regreso del precio del crudo a niveles de antaño, producir combustible en el país ha entrado a una situación aparentemente contradictoria. Situación que a primera vista afectaría también los proyectos vinculado al biocombustible.
En efecto, las iniciativas para producir etanol empiezan a afrontar crecientes dificultades de financiamiento. Los inversionistas más cautelosos vienen postergando importantes proyectos. Sin embargo hasta que brote más petróleo peruano el biocombustible seguirá siendo una perspectiva interesante.
Lo que esperan los inversionistas es que el precio del petróleo logre recuperarse y se eleve por consiguiente el precio del etanol, que sustituye parte de su consumo en los automóviles. Pero el caso del Perú es excepcional y distinto, y quizás no necesite esperar que el petróleo se reponga en los mercados.
Una hectárea peruana de caña de azúcar duplica y hasta triplica los rendimientos de sacarosa, por ejemplo, del Brasil, país pionero en biocombustible. La ley de la caña es que a más sacarosa, más etanol. Es todavía mayor la ventaja comparativa con los países que, como los europeos, obtienen su sacarosa de la remolacha.
Esta clara ventaja del Perú ha convocado el interés de distintos grupos internacionales que ahora, a pesar de las bajas cotizaciones del petróleo, han intensificado esfuerzos para desplazar a grupos peruanos que también compiten por comprar las azucareras norteñas de Tumán y Pomalca, donde es predecible que pronto haya novedades.
El caso de Paramonga merece comentario aparte y de seguro estimulará la competencia por comprar las azucareras peruanas. Ha trascendido que el Grupo Wong, luego del debido due dilligence, y de haber agotado tratos con dos grupos nacionales y otro de gran prestigio internacional, estaría pronto a cerrar negociaciones para vender el íntegro de sus acciones en Paramonga.
A 200 kilómetros de Lima, el mayor mercado de consumo de la azúcar doméstica en el país, Paramonga tiene un valor estratégico que no sólo depende del etanol. Así, según fuentes cercanas al negocio, los Wong estarían por transferir el íntegro de su participación en Paramonga por un precio que bordearía los 100 millones de dólares.
La operación vendría siendo llevada adelante con la misma reserva, es decir con los mismos desmentidos-bamba, que hubo cuando la prensa anunciaba la inminente venta de la cadena de los supermercados Metro y Wong. El producto de esta venta sería destinado por el grupo vendedor a reforzar e impulsar sus actuales inversiones inmobiliarias.
