Por Mirko Lauer
Si Cambio Radical es una barbacombi a la que un propietario sin revisión técnica todavía va a embutirle los más insólitos pasajeros, uno debe ir preguntándose cuál es el perfil automovilístico de las demás agrupaciones inscritas. Pues a alguna de ellas se puede tratar de subir Jaime Bayly, salvo que opte por convertir rating en firmas ante el JNE.
El Apra puede ser vista como un enorme bus-camión con el timón cambiado a la derecha, y serios problemas para encontrar choferes de repuesto. Las veces que el partido le ha prestado el vehículo a un independiente para que se dé una vueltita, la cosa siempre ha terminado mal.
Solidaridad Nacional evoca un auto fantástico-transformer: el tablero del vehículo habla más que el chofer, y el vehículo se puede convertir en un bus ficho, en un atropellador triciclo populista, o en un Segway eléctrico de dos llantas para serenos, según sus necesidades.
El Partido nacionalista sugiere una 4x4 todo terreno ideológico que siempre promete grandes sorpresas en ruta. Al fondo hay sitio, definitivamente, porque los pasajeros en este vehículo todavía pueden ingresar por varias puertas, como también verse despedidos por la ventana.
Acción Popular: por falta de repuestos originales, el elegante sedán del abuelo se ha vuelto una carcocha irreconocible, pero muy persistente.
Perú posible por el momento circula como un auto compacto de marca estadounidense, por ejemplo un afrancesado Chevrolet, que solo funciona a etanol. Está prestado para las municipales y las regionales, y el dueño espera que se lo devuelvan en buenas condiciones para el rally Washington-Palacio.
Con unos ajustes, el PPC podría ser el Mercedes Benz de los partidos, una añosa limusina remisse de puerta de hotel, con la carrocería siempre bien simonizada, pero con los asientos ya algo trajinados.
El conglomerado municipal de Susana Villarán simula un coqueto carrito chino (Cherry QQ) o hindú (Tata nano): fácil de adquirir, económico de mantener, de duración impredecible, con sitio para poca gente. En el fondo, una mototaxi con carrocería.
Fuerza 2011 es una bulliciosa camioneta pick-up de doble cabina y escape libre, recién salida del depósito, de las que no se sabe bien qué tipo de carga lleva a bordo, o si la placa que muestra es realmente la suya.
Muchos de esos vehículos ya tienen chofer designado y ruta trazada. Pero a algo que se mueva tendrá que subirse Bayly si persiste en candidatear. Allí está el parque automotor de ticos dando vueltas con inscripción pero sin pasajeros, y dispuestos a cederle el timón a alguien que entregue la garantía del caso.
Ya que estamos en el tema automovilístico, quizás interese saber qué manejaban los candidatos de EEUU en la pasada elección: Barack Obama un Chrysler 300, Hillary Clinton un Mercury Mariner híbrido, John McCain un Cadillac CTS.
