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¿De dónde salen tantos filántropos a esta hora?

Por Mirko Lauer

La exoneración de impuestos a las gratificaciones tiene toda la traza de una medida pro-trabajadores, y de hecho lo sería para un reducido porcentaje de los asalariados. Pero la cola para una exoneración tributaria es larga, y el MEF teme que la aprobación de proyecto luego corra como un reguero de pólvora navideña.

La iniciativa del Congreso puede ser considerada como un aguinaldo para que una parte de la PEA soporte mejor la crisis. Pero también como expresión de un deseo de los empresarios de aliviar las presiones de su planilla con dinero de las arcas fiscales. Podría ser, además, una manera oblicua de los parlamentarios de arrimarse al gasto.

Los argumentos del gobierno son administrativos: la generosidad del Congreso crearía un hueco en el presupuesto que luego otros trabajadores tendrían que pagar. La respuesta a esto ha sido que el gobierno está creando huecos varios que benefician a los de arriba (exoneraciones al lujo), sin preocuparse en esos casos.

Humberto Campodónico viene insistiendo en la inequidad de las ganancias de capital no gravadas, frente a los ingresos del trabajo gravados. En esta perspectiva uno casi debería preguntar ¿por qué detenerse en la gratificación? Lo cual apunta a una inequidad esencial en todo el sistema tributario heredado de los años 90.

Sin embargo es sobre esa inequidad percibida que se apoya el sistema, y la exoneración a las gratificaciones es parte de ella: ese dinero podría ir a sectores más pobres, radicalmente desempleados y ahora con pocas perspectivas de dejar de serlo. Por ese camino las necesidades del país no tienen límite.

El debate que se viene no es tanto si la gratificación va a pasar por la Sunat, sino cuántas gratificaciones van a tener que ser mochadas. El Estado no está en capacidad, ni en voluntad, de mantener los niveles de empleo y de ingresos a partir de su chanchito. Además los empresarios tienen otras ideas sobre qué hacer con ese animalito.

En países donde la organización de los trabajadores es más fuerte, y la deuda social menos intensa, estos son los tiempos de sentarse a la mesa con el capital y el Estado para llegar a algunos arreglos viables y equitativos. Mucho mejor que tener su futuro en manos de la inspiración de un grupo de congresistas.

Contra lo que algunos proclaman, una gratificación que paga impuestos todavía es una gratificación, y permite a los beneficiarios seguir pensando en términos de nochebuena. Se necesita más bien una medida que ayude a todos los trabajadores, y a quienes les gustaría mucho serlo. Pues la cosa viene dura.

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Mirko Lauer Mirko Lauer

Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones, un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados.