Si, como parece, el próximo cambio ministerial va a ser un cierto desplazamiento del gobierno hacia el centro, la derecha política habrá perdido una oportunidad de imponer su hegemonía. La otra señal de esto será el triunfo del candidato de Gana Perú en la elección para presidente del Congreso, a pesar de los votos perdidos en su izquierda.
Quizás esa derecha no vio el premierato de Óscar Valdés como una oportunidad, y prefirió mantenerse atrincherada en una oposición moderadísima, y hasta contenta con la evolución de Humala hacia gestos duros frente a la protesta. Ahora que Humala está reconsiderando las cosas, quizás la derecha esté repensando sus estrategias.
El fujimorismo, principal conglomerado de la derecha, parece exclusivamente interesado en el 2016: distancia frente a un Humala de cualquier posición, y convencimiento de que Keiko Fujimori es la próxima carta ganadora. La candidata hace llamados de atención ante los errores gubernamentales que percibe, pero no lanza propuestas que la comprometan.
Las agrupaciones menores de la derecha están más o menos en lo mismo. Solo el Apra tiene un juego dinámico y ambivalente, con apoyos y rechazos igualmente fervientes, según soplen los vientos coyunturales. La idea es pelear un liderazgo opositor y a la vez reaccionar a los cuchillos desenvainados de la megacomisión.
De modo que si el giro de Humala hacia la derecha dejó un peligroso vacío a su izquierda, la indolencia estratégica de los derechistas más importantes produjo otro vacío en su sector. La vehemencia de los medios más reaccionarios no ha logrado reemplazar a los partidos. Así la política nacional se ha vuelto un perfecto walk-over.
En esta situación Humala parece haber empezado a seguir su instinto, buscando seguridad en el tipo de actitud abierta con que llegó al gobierno hace un año. Aunque ahora la cosa podría ser con menos izquierdistas pero con más centristas en la parte política de la gestión. Una decisión de cara a un manejo menos costoso de los conflictos.
Una incógnita es cuán aferrado se va a mantener a la ortodoxia económica en medio de las primeras señales de contagio de la crisis mundial. Por lo pronto su hombre en el MEF está dando señales novedosas (AFP, SNIP, estímulo), si bien las medidas fuertes anticrisis no han aparecido todavía, a pesar de que los plazos se acortan.
A estas alturas el único sector de derecha que le parece interesar realmente es el de los intereses de los grandes inversionistas. Esa es una de las preocupaciones detrás de un rescate del centrismo. Pero este rescate todavía está embrionario, y necesitará más señales para volverse operativo. En este sentido, ahora es cuando.
