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¿Dónde está la oposición?

Por Mirko Lauer

Volví a revisar las reacciones al discurso de Jorge del Castillo el 24 de agosto del 2006. Se suponía que el Apra acababa de salvar a la democracia peruana de Ollanta Humala, pero el clima no era comparable con el “positivismo” con que trata la prensa al gobierno en estos días. Había el temor a qué haría Alan García, claro.

Los comentarios de los días siguientes fueron haciéndose cada vez más ásperos. Sin embargo unas semanas después García, en lo que sería el primer eslabón de una cadena de declaraciones desafiantes, dijo que no tenía oposición a su gobierno. Entonces comenté que en efecto no existía oposición política, pero que ya se podía advertir una social.

Este jueves pudo decirse que Humala no tuvo oposición política. No es posible llamar así a los 33 congresistas que solo se abstuvieron. El ambiente en los medios de la derecha es que la cosa ha podido ser mucho peor. Del lobo un pelo. Pero la ausencia de una oposición social, de arriba o de abajo, no está garantizada.

Más bien dos formas de oposición parecen seguras: la de la alianza de la extrema derecha con los empresarios más primitivos que se sientan afectados, y la de la alianza de los grupos violentistas con intereses antisociales del sector informal. Recién ahora el país quizás empiece a ver reales elementos antisistema en la política.

Pero dentro del prosistema Humala está siendo recibido como un hijo pródigo. El hombre que pudo destruir todo “lo ganado por Perú” (un retruécano publicitario de la Confiep), y que ahora podría estar salvando al país. ¿De la crisis mundial? ¿De la supuesta insensibilidad social de García? No se sabe bien de qué. Quizás el nuevo Humala ha salvado al país del antiguo Humala (no confundir con el viejo Humala).

Son situaciones distintas, pero tenemos la sensación de que hay vasos comunicantes entre Humala y el segundo García, y en esa medida destinos parcialmente parecidos. El drama de García fue que se volvió un prisionero de la presidencia, las dos veces. Humala parece haber optado por un camino parecido. ¿Acaso no ha empezado con una necesidad de demostrar la misma buena conducta?

El vínculo tiene otra faceta. Buena parte de las promesas de Humala tácitamente son que entregará lo que no pudo dar García.

Seguramente en algunos casos va a lograrlo. Pero la comparación entre cifras va a comenzar en algún momento, y ese será un eficaz argumento opositor, no solo para los apristas. Para esto las cifras no tienen que ser malas, solo más modestas.

Resumiendo: también esta vez parece que no hay oposición, pero esta va a aparecer dentro de poco tiempo. Mantener las cosas más o menos no lo va a evitar, como descubrió García. Hacer cambios probablemente tampoco. Después de todo, una buena oposición es indispensable en una democracia.

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Mirko Lauer Mirko Lauer

Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones, un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados.