La procrastinación, o “arte de aplazar las cosas”, de este Congreso para nombrar tres miembros para el directorio del BCR hasta aquí parecía no tener consecuencias. Con los tres del pasado Congreso que esperan ser reemplazados la cosa ha venido funcionando bien, pero ahora eso está por concluir, y las perspectivas no son tranquilizantes.
Incluso dentro del sistema de cuotas políticas del Congreso, los directores del BCR han tendido a ser seleccionados con discreción y la vista puesta en su posible aporte a la sobriedad del cargo. No siempre profesionales en banca central (para eso están los estupendos equipos del BCR), pero casi siempre personas capaces de trabajar en equipo.
Ahora la demora en los nombramientos se ha traducido en un alargamiento de la lista de aspirantes, al grado de incluir algunos perfiles personales inusitados. Es el caso del ingeniero Rafael López Aliaga, de los registros del partido de Luis Castañeda Lossio, publicitado candidato a una curul en las pasadas elecciones.
La aspiración de López Aliaga ha despertado resistencias en muchos sectores. En unos con el argumento de una pugnacidad litigante, algo que él desmiente. En otros por su imagen controversial, surgida en buena medida de su incursión en el negocio ferrocarrilero en Cusco, incluida la batalla con su entonces socio Lorenzo Souza, Ositrán y el MTC.
Más al punto es el argumento de que López Aliaga viene de los negocios financieros, lo cual podría prestarse a conflictos de interés con un puesto en el BCR. Se menciona sus gestiones de cobranza de una deuda del Instituto de Comercio Exterior, ICE, de los años 80 con la SGS, vendida a descuento a otros intereses privados.
Por el camino en ese proceso fueron descubiertos documentos falsificados que paralizaron a los funcionarios públicos y congelaron el trámite. La deuda quedó impaga, pero es de suponer que alguien todavía la tiene, con las aspiraciones que vienen con ella. No es el tipo de actividad que uno asocia con un director del BCR.
En la medida que López Aliaga ha reclamado en RPP, como mérito para el cargo, una larga experiencia bancaria, esta merecería ser examinada en toda su extensión antes de que sus promotores den un solo paso. El país está cansado de descubrimientos post-factum en los procesos de elección y nombramiento de funcionarios.
De otra parte son los grandes bloques del Congreso, es decir Gana Perú, Fuerza 2011 y Perú Posible los que deberían designar candidatos para una votación por cuotas. Un director llegado desde Solidaridad Nacional obliga a pensar en alguna forma de cambalache que no queremos imaginar.
