Guillermo Grellaud, del comité tributario de la Cámara de Comercio de Lima, ha hecho notar una seria contradicción en torno al pedido de facultades delegadas del Ejecutivo al Congreso para, entre otras cosas, “Modificar la Ley del impuesto a la renta con el fin de perfeccionar su regulación, estructura y administración”.
El proyecto fue firmado por Ollanta Humala y Óscar Valdés, y descartado por el Congreso. Luego de lo cual Luis Miguel Castilla, titular del MEF, declaró que no se está evaluando modificación alguna del impuesto a la renta para los trabajadores de 7 a 4 UIT. Sin embargo Grellaud sostiene que el proyecto salió del propio MEF.
Hay aquí dos posiciones claramente diferenciadas: modificar el impuesto o no modificarlo. ¿La posición de Castilla se origina en el rechazo del Congreso o se trata de una posición de principio? Si fuera este último caso, ¿entonces Humala y Valdés han empezado a tener ideas propias en el campo de la tributación?
Habrá que ver qué destino le espera al proyecto rechazado. Mientras tanto este flota como una espada de Damocles sobre los contribuyentes. Pues no hay manera de que un perfeccionamiento signifique pagar menos impuesto a la renta, IR, entre quienes lo pagan, por supuesto. ¿Estamos realmente al borde de un ajuste de este tipo?
No se entiende bien por qué subiría el IR cuando el Estado declara boyante a la economía, el gasto fiscal se prevé moderado y son muchas las entidades estatales con problemas para ejecutar sus presupuestos. Además tendremos a la vez aumento de la inversión pública y superávit fiscal (1%). No es dinero lo que está faltando en el Estado.
Castilla no solo ha declarado que no se está estudiando cambios en el IR, sino que hace menos de medio año declaró que hay recursos suficientes para todos los planes del gobierno. De modo que no hay explicación para el hipo tributario que apareció en la mesa de partes del Congreso. Pero es posible arriesgar algunas hipótesis.
Una de ellas es que el famoso impuesto a las ganancias mineras ha terminado no rindiendo lo que se suponía, y el gobierno, como una instancia diferenciada del MEF, está buscando provisiones adicionales para darle algo más de punche a la canasta de programas sociales. No aumentando el IR, sino en el anunciado deseo de aumentar la presión tributaria.
Esto último se debería lograr presionando más a la informalidad, sinónimo de cero pago de impuestos directos, y no dándole una vuelta más al torniquete sobre los que ya pagan este tipo de impuesto. El escenario de la minería informal es un buen ejemplo. ¿El Estado cobrará a los vendedores de oro mientras se formalizan? ¿O esperará dos años para hacerlo?
