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Ese no pasa

Por Mirko Lauer

Alan García le ha confesado a un grupo de empresarios italianos que él es un especialista en cerrar el paso hacia la presidencia. Horas después ha modulado la declaración, pero ya el gato se había salido de la bolsa. Pues si bien todos queremos impedir que determinado candidato llegue a Palacio, es público que García lo ha hecho varias veces.

Lo hizo ganándoles a Alfonso Barrantes en 1985 y a Ollanta Humala en el 2006. Pero también quitándole a Mario Vargas Llosa los pocos votos apristas que hubiera podido tener. Por diversos motivos, Alejandro Toledo es el único contra el cual no ha podido. Ahora oblicuamente anuncia que le gustaría repetir en el 2011 la figura de 1990.

La esencia del mensaje es la misma de siempre: tranquilizar a los inversionistas, o más bien garantizarles de alguna manera que no tendremos un Perú bolivariano en el próximo decenio. En cambio es poco probable que a los empresarios les preocupe mucho un Perú autoritario a secas. Incluso la idea podría interesarles.

¿Es posible bloquear desde el Ejecutivo y parte del Congreso la marcha hacia Palacio de un candidato con fuerte apoyo electoral? En la teoría un gobierno llega desgastado a las elecciones generales, y el papel de su candidato presidencial suele ser salvar lo que se pueda de la presencia en el Congreso.

Hay cifras sobre lo anterior. El candidato de AP bordeó el 5% en 1985. Al del Apra le fue mejor, pero el 20% de Luis Alva Castro en 1990 no lo puso en la segunda vuelta. En el 2001 el candidato más fujimorista obtuvo menos de 2%. En el 2006 Perú posible no se tomó la molestia de presentar candidato.

De modo que el oficialismo suele llevarla perdida. Pero un Presidente de la República con muñeca todavía tiene recursos para influir legalmente (es decir de forma incolora, inodora e insípida) en una elección. Aun sin ser propiamente electoral, el mensaje central del Ejecutivo tiene una influencia importante sobre parte del electorado.

Si hemos entendido bien a García, el presidente saliente no puede ser un elector, pero sí un disuasor. Algo parecido suponemos que se da con el partido de gobierno, el cual sí puede participar de lleno en la competencia, y aproximar la bosta al ventilador. Es más o menos lo que sucedió en la campaña de 1990.

Fujimori, con sus ansias de presidir para siempre, fue el verdadero especialista en este tema. Orientó programas sociales con criterio de densidad electoral. Alentó candidaturas para distraer el voto de sus verdaderos rivales. Fletó psicosociales para captar a los electores menos avispados. Le funcionó, una sola una vez, en 1995.

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Mirko Lauer Mirko Lauer

Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones, un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados.