Por Mirko Lauer
Parece que no se mueven, pero se mueven
Luis Castañeda. Siempre a la sombra de las lecciones de olímpico aislamiento que dio Fernando Belaunde. Fue un año de acumulación electoral, cabuleando el cargamontón de obras entregables el 2010. Fue el año en que sus buenas cifras se hicieron nacionales, y las va a poner a prueba en algunas regiones selectas del país.
Lourdes Flores. Se pasó parte del 2009 deshojando la margarita municipal, pero termina el año más candidata que nunca: el PPC no ha encontrado más potente locomotora hacia el Congreso y las alianzas de la segunda vuelta. Hasta aquí los pronósticos de un accidente aeropolítico no se han materializado.
Keiko Fujimori. Segundo lugar en las encuestas, pero ni un aliado en el horizonte. El 2009 definido por la dulce espera. El fujimorismo está convencido de que no precisa hacer política democrática, y sigue en el putchismo conceptual. Sus pensadores concentran en buscar la polarización militares vs. caviares, a la cual ve como la llave de la celda de papi.
Alan García. Se pasó el año incómodo por acusaciones sobre escándalos en el oficialismo. Pero dejó la tarea de ir a la polémica con la oposición en manos de Rafael Rey. Mientras tanto ha hecho algunos esfuerzos por recuperar un espacio de centro político. Preocupado sobre todo por dos factores del crecimiento: gasto público e inversión.
Ollanta Humala. Estadísticamente hablando, ha sobrevivido el año, como candidato Nº 3 y principal, casi único opositor. La pérdida de una parte de su ala izquierda no lo afecta hasta el momento. Pero sufre la competencia en lo de las críticas al gobierno de tipo choque y fuga (en que Alejandro Toledo es un artista). Evidente cura de silencio entre su gente.
Rafael Rey. Confrontador todoterreno, el titular de Defensa opinó sobre contracepción, derechos humanos, Vargas Llosa, el diario La Primera, Crousillat, entre otros temas. Todo lo cual explica su nombramiento: es el gustoso pararrayos de Palacio. Con el fujimorismo lleno de seres parecidos, cabe preguntarse dónde aterrizará en el 2011.
Alejandro Toledo. Logró reinstalarse en la parte baja de las grandes ligas, pero no aliviar el prurito de choque con el Apra que le dejó Fernando Olivera. Pero su verdadero rival es el taxi de Castañeda estacionado delante de él. Da la impresión de que quiere mudarse de vuelta a Lima recién para asumir la presidencia.
Javier Velásquez Quesquén. Su premierato resultó bastante más suave que el de sus dos predecesores, y lo está haciendo viajar por el interior del país en el momento conveniente. Si bien hay pesos pesados tras la candidatura PAP, Velásquez tiene un perfil valioso: nuevo, moreno, provinciano, y sin la historia de roces con García de otros líderes.
