Por Mirko Lauer
Alan García está dedicado a predicar el optimismo ante la di cultad económica que avanza. Lo hace en una variante particular: la crisis como algo derrotable si se acumula su ciente esfuerzo nacional. La señal de que esto es posible: el impresionante crecimiento económico del 2008 (9.82%, por todas las gigantografías del auditorio).
Pero para García no solo nos vamos a salvar de la crisis. También vamos a pegar un salto económico que va a dejar turulato al mundo entero, comenzando por los amigos chinos. En efecto, si se trata de exagerar, es mucho mejor el entusiasmo que el desánimo. Pero García no solo está alentando y jamoneándose. También está diseñando un curso político.
García sabe todo lo que depende de la economía de los próximos dos años, y lo concibe como un pulseo entre el bando de los que crecen y el bando de los PdH (él mismo hizo la alusión canina tímidamente, desarmando su propia frase, como si ella estuviera fuera de lugar). Para inclinar la balanza tiene que salir a vender, como en su charla del martes.
Uno pensaría que 9.82% más sus efectos inmediatos de mayor acceso a recursos sería algo universalmente aplaudido. Pero hay un in uyente sentimiento opositor que invita a - jarse más en la deuda social, que apenas decrece. ¿Es solo un caso de vaso medio lleno vs. medio vacío? En el fondo no es ideología, es política pelada.
Pues crecer todo lo que se pueda dentro de un molde capitalista es algo que todo opositor que mañana reemplace a este gobierno va a tener que intentar, no importa cuán radical sea o se sienta ahora. De modo que en esta etapa el juego no es demoler el crecimiento, como dice García, sino simplemente demoler a García.
La idea del humalismo y su periferia es que crisis en serio simplemente liquidaría a García, un poco como en la dinámica de la huelga revolucionaria exitosa. Pero ese clima de zozobra también sería una barrera contra los candidatos más contestatarios. La gente se juega huachitos políticos cuando las cosas van bien.
Lo anterior lo ha demostrado la ola de izquierda en América Latina, hija de la prosperidad mundial. Nadie vota radical con crisis saliendo por todos los caños. Un intelectual boliviano comentó hace poco, solo medio en broma, que el chavismo continente fue prohijado por el capitalismo en China y será enterrado por el socialismo en los EEUU.
Si esto es así, y aunque suene paradójico, candidatos como Ollanta Humala deberían aplaudir y promover ese 9.82% de crecimiento. Como está la cosa, parte de la oposición parece desear que las cosas se pongan realmente mal, como condición para que se pongan realmente bien. Un optimismo aun más radical que el que hoy predica y practica García.
