Guayaberas

Los presidentes viajan y se divierten, y parte de ello ha sido posar para la foto de conjunto con el traje típico local en las cumbres APEC. Chile 2004 y Vietnam 2006 fueron particularmente pintorescos. Por algún motivo Barack Obama interrumpió la costumbre en la reunión de Hawái 2011, pero se espera que la próxima cumbre en Rusia retome el hábito.

Ahora Colombia se ha acercado a esta versión de la talla única al declarar a la guayabera la prenda de la VI Cumbre de las Américas, en este abril. La elección es pertinente, pues la camisa clara con pliegues y cuatro bolsillos, holgada para resistir el calor, es un viejo símbolo indumentario del Caribe y sus alrededores.

Fidel Castro ha buscado un golpe publicitario al plantear la incongruencia de que Obama estrene guayabera cartagenera en una asamblea que margina a Cuba. Lo cual ha desatado comentarios sobre el origen y el epicentro de la prenda. Hay buenos argumentos sobre el origen cubano, pero los conocedores dicen que las mejores vienen de Filipinas.

La prenda es óptima para el calor, de preferencia 100% algodón, y también en el Perú es un recurso socorrido. En uno de aquellos veranos la dictadura de Juan Velasco decretó que los empleados públicos podían ir a trabajar en guayabera o cualquier camisa de color entero. Es una costumbre que sobrevive a pesar de nunca estar de moda.

La guayabera es una prenda antigua, que suele evocar latinos corpulentos, de preferencia con gomina en las crenchas y un puro en la mano. Anastasio Somoza la asoció con la imagen del dictador centroamericano, y luego costó tiempo que la asociación se deshiciera. Hoy es únicamente el uniforme universal de los acalorados.

Pero como siempre, hay guayaberas y guayaberas. En los países que la aceptan como vestimenta para ocasiones formales y hasta oficiales, uno puede ver guayaberas verdaderamente barrocas: telas finas (lino, algodón pima), alforzas con bobos, bordados varios, botones costosos a simple vista. Son los Mercedes Benz de las guayaberas.

Pero el primer golpe de vista siempre es democrático, y en una era en que la moda masculina es tan variada, la guayabera siempre transmite algo de austeridad. Como suelen hacerlo las prendas para toda ocasión. Los conjuntos musicales tropicales de guayabera, por ejemplo, siempre se nos antojan más serios que los demás. Probablemente una ilusión óptica.

Mientras tanto la operación guayabera avanza en Cuba. Gabriel García Márquez ha donado la suya (en verdad un liqui-liqui sabanero) a un museo cubano. Hugo Chávez le ha donado su guayabera roja. También ha llegado la de Miguel Ángel Asturias. Sin duda la de Obama estará allí el día que se restablezcan las relaciones. Diplomacia de la guayabera.

Hay 4 Comentarios
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16 de abril de 2012 | 15 hrs
escribe:

No es una copia exacta del Sr. Gossaín, del diario El Tiempo, pero como diríamos en mis épocas universitarias: "bien planchao"

16 de abril de 2012 | 11 hrs
escribe:

mirko es una copia tu articulo que sinverguenza...es un copy paste...

13 de abril de 2012 | 17 hrs
escribe:

Disculpe pero su artículo es un bastante "GUAYABON". No sea ocioso trate de profundizar sobre las 3 cumbres que se realizan en Cartagena.

13 de abril de 2012 | 14 hrs
escribe:

Que divertido. Me gustaria 2 columnas; la una intensa sobre politica y la otra con este tono.

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Mirko Lauer Mirko Lauer

Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones, un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados.