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Latifundios a la medida

Las megacompras de tierra agrícola, un tema candente en el Perú, acaban de merecer un acuerdo de la ONU, suscrito por 100 países. El documento, a ser ratificado en la FAO en mayo, es claramente favorable a los negocios agrarios y no habla de extensiones máximas, pero sí busca que los países regulen esas compras, sobre todo bajo la forma de enormes latifundios transnacionales.

 

En su búsqueda mundial de inversiones confiables y seguridad alimentaria, los países ricos de un tiempo a esta parte vienen adquiriendo gigantescas extensiones de tierra en los países más pobres. Los compradores insisten en que esto moderniza y beneficia a los países anfitriones, pero la población de estos, particularmente la rural, no está convencida, y presiona por límites.

 

La cifra conservadora que circulaba hasta el año pasado era de entre 15 y 20 millones de hectáreas compradas por inversionistas extranjeros, sobre todo en África, América Latina y partes de Asia. Muchas de estas tierras vienen de esquemas de propiedad tradicionales, lo cual hace todavía más polémicas las transacciones. De allí la necesidad de alguna forma de regulación.

 

A primera vista lo acordado es agua de malvas. No es ni remotamente una reforma agraria preventiva, y tampoco la propuesta de un límite de extensión como el que se discute en el Perú. Más bien es un autollamado de atención de los gobiernos, con la idea de que, sin afectar el negocio agrícola, empiecen a reglamentar de alguna manera las grandes compras internacionales de tierra.

 

La ONG Oxfam, citada en The Financial Times, da a entender que el problema va más allá de los negocios agrícolas, y que esta forma de acaparamiento configura una forma de neocolonialismo. La parte sombría del asunto está en que algunos gobiernos están simplemente expulsando a los campesinos de sus tierras para luego venderlas a grandes empresas del exterior.

 

El Perú no está en esa situación, y el proceso de concentración de tierras se da en base a extensiones que son comerciales y transadas desde hace uno o dos siglos, entre peruanos y extranjeros. Aquí la preocupación del momento tiene más que ver con el peligro de prácticas monopólicas en algunos cultivos. En principio, ningún agricultor está impedido de venderle sus hectáreas a intereses de fuera.

 

La reforma agraria de 1969 canceló el llamado problema de la tierra como bandera política. Pero en los últimos tiempos la expansión de la agroindustria y las industrias extractivas ha puesto sobre el tapete un problema del agua. El asunto de la extensión ideal de los latifundios es el nuevo horizonte de la polémica agraria, aquí y en el mundo.

Hay 9 Comentarios
01 de abril de 2012 | 00 hrs
escribe:

En principio los países no compran ni venden nada, son las personas naturales o jurídicas las que lo hacen.En el Perú existe una amplia reglamentación sobre todas las actividades ligadas a la agricultura y el agua. La extensión de las propiedades no tiene relación directa con el uso adecuado del agua, esto depende de factores tecnológicos y de mercado.

29 de marzo de 2012 | 18 hrs
escribe:

de la tierra es para quien la trabaja a la tierra es para quien la compra es un salto cualitativo y cuantitativo, si bien es cierto que la agricultura debe modernizarse, para convertirse en competentes agroexpotadoras, debemos mantenernos vigilantes para que no se chilenize, y que el campesino goze de los mismos beneficios que el obrero.

29 de marzo de 2012 | 16 hrs
escribe:

ES IRRACIONAL VENDER LAS TIERRAS DE TODOS LOS PERUANOS Y MENOS AQUELLAS QUE HAN SIDO HABILITADAS CON DINERO DEL PUEBLO LLAMENSE OLMOS , A LO MUCHO DEBERIAN SER CONCESIONADAS EL LATIFUNDIO ES ANTISOCIAL

29 de marzo de 2012 | 13 hrs
escribe:

En el Perú es bien conocido el tema de la Reforma Agraria, el que prácticamente liquido las empresas constituidas y con buena disponibilidad de terrenos, eficientes productivamente y rentables y de su hijo el latifundio, el que no soluciono ni el problema económico peor el social, sino que lo agravo.

29 de marzo de 2012 | 13 hrs
escribe:

En terrenos agrícolas los límites no es el problema, sino la solución. Si las enmarcamos en el actual contexto económico y productivo, se requieren que estos estén en función de la productividad, volumen del producto y competitividad. La agricultura como cualquier actividad económica y productiva requieren infraestructura, conocimiento y capital, la tierra es solo un factor de producción.

29 de marzo de 2012 | 09 hrs
escribe:

En la mayoría de los casos la compraventa es libre, pero las propiedades colectivas de las comunidades nativas no pueden disponerse sino por acuerdo de 2/3 de los miembros. Esto es lo que quiso eliminar García y fue derrotado en Bagua. Ojo que los indígenas tienen en posesión como 15 millones de hectareas en la amazonía...

29 de marzo de 2012 | 08 hrs
escribe:

Por encima de los avances tecnológicos, también acaparados con patentes perpetuas, para aumentar la producción de alimentos a nivel mundial, la tierra y el agua, siguen siendo el paradigma para la producción de alimentos. El imparable crecimiento poblacional y los pésimos augurios que ya se dan, como ud bien señala Sr Lauer, colocan al tema dentro de los más urgentes a tratar.

29 de marzo de 2012 | 08 hrs
escribe:

Las leyes en el hermano país de Chile, permitirían que peruanos pudieran comprar libremente, tierras dentro de su territorio? Claro que no. Tampoco permitirían que empresas extranjeras controlen la electricidad o el agua.

29 de marzo de 2012 | 13 hrs
escribe:

El problema está en el uso que se le da a la propiedad, como se administre, gestione, y en estos temas las instituciones del estado tienen que desempeñar un rol fundamental para delinear las políticas que eviten el abuso, en lo laboral, salarial, beneficios sociales, y condiciones de trabajo.

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Mirko Lauer Mirko Lauer

Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos , es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones , un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados.