Por Mirko Lauer
¿Le trae problemas a un Presidente de la República ser multimillonario? Por lo pronto Sebastián Piñera, considerado el tercer hombre más rico de su país, está considerando prudente vender su 25% en la aerolínea Lan Chile, y quizás se desprenda de otras de sus muchas propiedades. Aun así, es poco probable que el gesto convenza a los más suspicaces.
Ya antes el deslenguado derechista Silvio Berlusconi, que con sus US$13,000 millones es 13 veces más rico que Piñera, había demostrado que los multimillonarios también pueden ganar elecciones. Aunque allí terminan los parecidos: el estilo chocarrero del premier italiano no encajaría en la política de terno oscuro de los chilenos.
Los EEUU tienen una lista histórica de por lo menos 10 presidentes considerados entre los más ricos de su tiempo, varios de ellos incluso sumamente populares. Como puede haber sucedido en esta elección chilena, el toque de Midas al parecer produce una aureola de simpatía política en todas las clases sociales.
En un momento Eduardo Frei, quien solo tiene US$4 millones, quiso hacer de las grandes utilidades de Piñera un tema de campaña, y el propio candidato de la derecha le hizo notar que ese argumento le daría la victoria a su movimiento de derecha. Como en el dicho anglosajón, nada tiene tanto éxito como el éxito mismo.
Se entiende que todo esto es cuando la fortuna ha sido amasada antes de haber llegado al poder. El camino inverso, enriquecerse luego de haber alcanzado la presidencia, suele ser la antesala de un mal final. Quizás el filipino Ferdinand Marcos es el caso más sonado, pero la historia está llena de megacleptócratas presidenciales.
¿Puede un multimillonario como Piñera desvincular al 100% su gestión respecto de su mundo empresarial? Por lo pronto el 48% que votó por la Concertación le va a llevar la cuenta en pos de traslapos denunciables. Aun si la economía de su país sigue prosperando, toda mejora fuerte en los negocios que le queden al presidente en cartera va a ser inevitablemente mal vista.
Es probable que los negocios chilenos en el Perú, un espacio donde Piñera ha venido teniendo un perfil alto, se presten a críticas de sus opositores. Con lo cual ese quizás va a ser un terreno donde su gobierno se moverá con cierta dificultad. Sin embargo el nuevo presidente no ha hablado de una nueva política frente al Perú.
Aunque su principal desafío no está en el Perú, sino en su propio país, donde tiene que demostrar que no son los millonarios de tarro y chaqué (para no hablar de los de uniforme y galones) los que han vuelto al poder. Eso significa de partida el anuncio de programas sociales más radicales que los de la Concertación.
