Por Mirko Lauer
Diversos valores vinculados a las materias primas (commodities) vienen cobrando una desusada volatilidad, con tendencia a la caída, en las bolsas del mundo. Bajas en nueve de 12 jornadas marcan una pérdida de más de 9%. Culpable Nº1 es el petróleo, con los metales básicos como el grupo más golpeado. El gas perdió 4.4% en ese plazo.
La revista Business Insider opina que la comezón por vender esos valores no es un hipo sino que corresponde a “un gran cambio de actitud”. Sus principales marcas en estos días serían un silvestre temor al riesgo, la voceada posibilidad de un frenazo en la demanda china, más el anuncio de que Australia planea un impuesto de 40% a las ganancias mineras.
El Sydney Morning Herald opina que el gesto australiano puede contagiarse, y menciona a Canadá, Chile y Perú. Por lo pronto, informa el SMH, Chile está proponiendo un alza temporal en impuestos a la minería para la reconstrucción post-terremoto. SMH calcula el desembolso para BHP, Xstrata y Anglo American en US$1,200 millones en dos años.
La idea adelantada en algunos comentarios es que una caída en precios de los metales básicos podría terminar costando más de lo recaudable en impuestos. Pero con impuestos o sin ellos hay una serie de signos que auguran mal para algunas materias primas. Lo que no sucedió en el 2008 podría darse con este rebote europeo. Algunos signos ominosos:
Las acciones de BHP Billington, la mayor minera del mundo, vienen en picada desde comienzos de mayo. Algo parecido está sucediendo con la minera Río Tinto y la brasileña cuprífera Vale do Rio Doce. En cambio el yen, “lo contrario a una moneda de las materias primas”, está subiendo, mientras las monedas de países mineros –Australia, Canadá– caen.
A la vez el precio del cobre no puede estar mejor, lo cual es un dato en sí mismo: en estos cinco años siempre que ha llegado a estas alturas ha empezado a caer. Sin embargo la situación histórica de los otros metales básicos es variada. Señal de que lo que unifica el movimiento de valores a la baja es en buena medida político-psicológico.
Mientras tanto en el mercado de las predicciones hay escenarios para todos los gustos. Una situación distinta de hace un decenio, cuando había coincidencia en que los precios de los minerales básicos se sostendrían por lo menos hasta fines del 2008, una profecía que se cumplió. No tenemos nada parecido ahora.
Para el Perú las esperanzas de crecimiento y estabilidad han ido virando cada vez más hacia el oro y la plata, que ahora sobrenadan con provecho la chupina de la crisis económica. La plata ha tenido altos y bajos en el decenio, pero el oro prácticamente nunca ha dejado de subir. ¿Pero puede ser la locomotora de toda la producción peruana?
