Por Mirko Lauer
Otro récord peruano. El Pocket World in Figures de la revista The Economist, edición 2010, nos declara uno de los 10 países con menor porcentaje de gente casada en el mundo. Lo notable de la medición es que seis de los países estén en América Latina, una región reconocidamente católica. Colombia, con cuatro concordatos con la Santa Sede, lidera el ranking.
Según la revista, tenemos 2.9 matrimonios por cada 1,000 habitantes. Para poner la cifra en perspectiva Mongolia, el país más matrimonial en el sondeo, tiene 19 matrimonios. Entre los 10 más casados hay, previsiblemente, cuatro países musulmanes. Los países desarrollados se ubican en diversos puntos del medio.
¿A qué a atribuir nuestra suerte? Una posibilidad es la explosión demográfica: la población por debajo de la edad matrimonial es enorme. Otra es que el 60%+ de informalidad en la economía se refleja también en esto. Luego están simplemente los usos y costumbres: millones de servinakuykuna que quedaron congelados.
Pero la cosa podría ser más compleja que la formalidad o la demografía. Chile, una sociedad con fama de ser más institucional y formal, solo tiene una tasa matrimonial de 3.3. En cambio Jamaica, una isla de relax en la cual supuestamente se vive pegado al techo está en 8.7 matrimonios por cada 1,000.
Una posible confirmación de este 2.9 peruano está en la multiplicación de las invitaciones al matrimonio masivo alentado por los municipios. Parejas que parecen al borde de recalar en el registro público, pero que por alguna razón no lo han hecho. Las fotos suelen mostrar personas que ya no son tan jóvenes.
Hubo un tiempo en que los más animados por casarse eran los ex curas y los homosexuales. Pero a juzgar por los signos de la cultura el matrimonio, o por lo menos el acto mismo de contraer enlace, en el Perú goza de cierto prestigio. Lo que sucede a partir de allí es tema de otras mediciones.
El matrimonio crea derechos. A los hombres les resulta más fácil abandonar un hogar formado al margen del registro civil, o desconocer a un hijo tenido fuera del matrimonio, dos serios problemas sociales del Perú. En una era de pragmatismo las llamadas uniones libres parecen más liberales, pero rara vez lo son.
Las mediciones dan más matrimonios en los distritos populares, más divorcios en los medios o altos. Quizás no se puede sacar una conclusión rápida de estas cifras, sobre todo cuando hay teorías que vinculan el éxito matrimonial con el aumento de la productividad en la pareja. Quizás también aquí todo es un asunto de crecimiento.
