Por Mirko Lauer
Está circulando en la red la transcripción de unas declaraciones de Ollanta Humala en ocasión de su gira por los EEUU. Si en efecto dijo lo que dijo, en ellas este candidato se ubica en una posición más que moderada en relación a pasadas posiciones. Nada de esto ha rebotado en los medios limeños, pero los comentarios críticos desde la izquierda en la red no se han hecho esperar.
Entre las cosas que le atribuye la transcripción: pro-TLC, pro-mantener statu quo tributario de las mineras, anti-control de capitales. Esto en medio de críticas efectivas al manejo actual y algunas propuestas administrativas. En otra versión Humala le habría comunicado al departamento de Estado que no tiene la menor intención de sumarse al ALBA de ganar la presidencia en el 2011.
Hace tiempo que las cosas estaban dispuestas para cierto desplazamiento de Humala hacia el centro, pero esto supera todas aquellas expectativas. A grandes rasgos el candidato se ha presentado en EEUU como un continuador del modelo económico, con unas pocas resistencias. Cuando estas nuevas ideas sean puestas en blanco y negro con la firma de Humala debajo se va a producir una turbamulta en varios lugares.
¿Funciona una media vuelta derecha tan radical? El asunto no está en las ideas mismas, sino en lograr que sean creídas por sus oyentes. En los EEUU, donde el favorito suele ser Alejandro Toledo, tomarán nota de lo que Humala está dispuesto a decir, pero esperarán algunos compromisos más concretos. Como por ejemplo una modificación de las 160 páginas de plan de gobierno de su partido.
En el Perú, donde abundan los profesionales del antihumalismo y son conocidas sus declaraciones anteriores, la cosa va a ser más complicada. ¿Cómo va a vender la idea de que no se trata de un engaño para alcanzar el poder y desde allí realizar lo que ya se ha vuelto la movida bolivariana clásica? Sobre todo ahora que la izquierda no villaranista está invitando a cerrar filas en torno suyo.
Pero no olvidemos que una campaña electoral es sobre todo un operativo de propaganda política, y que si el candidato Humala introduce en la suya nuevos contenidos, tendrá posibilidades de volverse un candidato parcialmente nuevo. Nada que no hayamos visto en anteriores elecciones. Quien sabe, un Humala social-demócrata podría multiplicar el número de sus seguidores.
Si lo que Humala está buscando es contrarrestar el efecto de un Fuerza Social ubicado a su derecha, está haciéndolo con gran empeño. Pero puede perder soga y cabra: más de media docena de candidatos dirán más o menos lo mismo que aparece en las transcripciones. El 10% de intención de voto que ahora lo alumbra puede parecerle poco, pero al menos es todo suyo. Como dice el refrán, klein aber mein: chiquito pero mío.
