Luego de años resbalándose hacia un precio cada vez menor, el dólar ha empezado un leve cambio de comportamiento. No es sino una tenue presión al alza, rápidamente sofocada por el BCR para desanimar a los especuladores. Pero el telón de fondo de la crisis europea le da al movimiento un cierto elemento de suspenso.
Los billetes verdes han venido chorreando hacia la economía peruana a un ritmo que bajó su cambio de 3.40 por sol a los 2.60 de estos días. Esto por haber exportado más, recibido una creciente inversión de fuera, y acogido capitales atraídos por las tasas de interés locales. En consecuencia crédito y ahorro se fueron desdolarizando.
Si bien para los analistas la base de ese chorreo, que es la minería a buenos precios, tiene una perspectiva estable, otros factores empiezan a ser observados con preocupación. La crisis en el norte ya está afectando las exportaciones no mineras, y además podríamos empezar a ver capitales saliendo del Perú para apagar fuegos financieros en otros lugares.
Ya en abril Julio Velarde, presidente del BCR, expresó que su preocupación en esta etapa no es tanto la devaluación del dólar sino “un posible fuerte rebote de la moneda estadounidense más adelante”. Hasta ahora no se ha producido, pero el banco ha empezado esta semana a tomar medidas para evitarlo. Lo cual no dejará de crear expectativas.
La queja estos días en los principales países de América Latina es que la fuerte revaluación de sus monedas por el influjo de dólares les hace perder competitividad. Varios ya han tomado las primeras medidas para más bien revaluar el dólar, algo que puede ser visto como un primer paso hacia el proteccionismo comercial.
El país más agresivo en este terreno es Brasil, que ya ha producido una devaluación de 10% en el real desde que tomó la decisión de enfrentar lo que llama una “guerra de divisas”. Lo cual significa en los hechos optar por una mayor inflación antes que por el riesgo de un estancamiento frente a la competencia externa, sobre todo de China y los EEUU.
En cambio la línea oficial del BCR es que la revaluación del sol no afecta a las exportaciones peruanas, y se cita los avances de esta para demostrarlo. Sin embargo no es lo que dice la mayoría de gremios exportadores locales, que se sienten presos entre recibir cada vez menos soles por dólar y una inflación que eleva sus costos en soles.
Todo este tiempo la revaluación ha ido empujando préstamos y ahorros hacia el sol. Sin embargo el porcentaje de personas y empresas que se han mantenido en el dólar sigue siendo alto. En parte por el recuerdo de otros años, en parte por el costo de pasar de una moneda a otra, en parte por la sospecha de que el dólar puede tener una nueva oportunidad.
