Por Maritza Espinoza
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Lo ocurrido con el soñador Frank Aching y la actriz Ebelin Ortiz, a quienes arrimaron para hacer sitio a Anahí de Cárdenas y sus soñadores en ‘Los reyes del show’, muestra un lado pragmático y frío que nadie imaginaría en la reina de la sensiblería que siempre ha sido Gisela Valcárcel. Por eso, vale la pena revisar las “curiosidades” con las que arranca la nueva temporada del reality.
1. Primero, la producción aseguró a Ebelin y sus soñadores (en un mail con su logotipo que obra en nuestro poder) que los dos cuartos lugares de las primeras dos temporadas estarían en ‘Los reyes del show’.
2. Luego, cambiaron las reglas y les dijeron que los dos cuartos puestos competirían entre sí y que sólo uno quedaría (competencia que ganó Christian Domínguez).
3. Después, inventaron un intempestivo octavo participante que, por ética, lógica y equidad, debía ser el otro cuarto puesto (Ebelin y sus soñadores) o, ante la renuncia de Ebelin, sus soñadores con otro héroe, como bien lo ha señalado el creador de la franquicia.
4. Pero, arbitraria y abusivamente, decidieron designar a Anahí de Cárdenas, la modelo que quedó ¡octava! en la segunda temporada, por debajo de Marco Zunino, Julinho y Karen Dejo, quienes debieron, en todo caso, ser los designados.
5. Al tratar de justificar esa inequidad, salieron con una explicación aún más aberrante: la linda Anahí había sido designada ¡por el jurado! Es decir, “El show de los sueños” es un concurso donde uno de los candidatos es el favorito del jurado, en desmedro de todos los demás participantes.
Gisela ha dicho que su show es “transparente”. Ojalá que, en aras de esa “transparencia”, esta noche nos dé una explicación convincente, a diferencia de las respuestas que dio a los cuestionamientos de los Enemigos íntimos, a quienes una providencial orden de gerencia impidió seguir hurgando en las extrañas movidas del reality en su primera temporada.
