Por Danilo Arbilla
Otra guerra declarada: el pobre Hugo Chávez no encuentra paz. A las guerras ya declaradas contra los EEUU de Bush, el golf, la Colombia de Uribe y los EEUU de Obama, ha sumado en pocos días tres nuevos frentes : el PlayStation, los supermercados y el Chile de Sebastián Piñera. Sobre los juegos de consola, Chávez, uno de los mayores compradores de armas de los últimos tiempos y guerrero por vocación –o de la boca para afuera, según se vea–, ha dicho que incitan a la violencia y al armamentismo. Sobre Piñera, ya el comandante había advertido que “no parece recomendable que un empresario tan rico sea presidente de una país“.
En honor a la verdad, Piñera se metió con Venezuela. Consultado específicamente sobre lo que ocurre en ese país, dijo “que tenía diferencias con la forma como se están manejando los temas públicos en Venezuela”, y agregó, concretamente, que esas diferencias “tienen que ver con la forma en que se concibe y practica la democracia y con la forma en que se concibe el modelo de desarrollo económico”. Vaya ocurrencia la de Piñera.
La expropiación de los supermercados tiene directamente que ver con el “modelo económico” objetado. Chávez, quien devaluó formalmente un 100% la moneda –en el mercado negro ya hacía tiempo que estaba devaluada–, está preocupado por la inflación, la más alta de la región y de buena parte del mundo, que superó largamente el 100 % en los últimos 6 años. Para él la culpa fue de los supermercados –que remarcan los precios–, y en consecuencia les declaró la guerra.
Es que cualquiera se pone nervioso. A la inflación –en el 2009 fue del 25.1%– se suma la recesión –caída de la producción y de la inversión–, el aumento de la deuda externa, los problemas con la generación y suministro de energía eléctrica y de agua y la disminución de los ingresos petroleros. Todo a su vez genera caída de la popularidad a nivel interno y aleja las chances de liderazgo internacional y de conseguir los apoyos necesarios para ello a través de lo que sea o de diferentes tipos de “ayudas” –maletas con dólares, por ejemplo– o mediante la adquisición de papeles
Es de prever, en consecuencia, que en lo internacional Chávez, ahora y por un tiempo, enfoque sus furias guerreras contra Piñera. En lo interno, a raíz de las expropiaciones, la inflación será sustituida por la escasez, y los venezolanos, si llegaran a encontrar los productos que necesitan, los pagarían mucho más caros.
