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La casa de Molière

A fines de los años cincuenta, cuando vine a vivir a París, aunque uno fuera paupérrimo podía darse el lujo supremo de un buen teatro, por lo menos una vez por semana. La Comédie Française tenía las matinés escolares, no recuerdo si los martes o los jueves, y esas tardes representaba las obras clásicas de su repertorio. Las funciones se llenaban de chiquillos con sus profesores, y las entradas sobrantes se vendían al público muy baratas, al extremo de que las del ‘gallinero’ –desde donde se veía sólo las cabezas de los actores– costaban apenas cien francos (pocos centavos de un euro de hoy). Las puestas en escena solían ser tradicionales y convencionales, pero era un gran placer escuchar el cadencioso francés de Corneille, Racine y Molière (sobre todo el de este último), y, también, muy divertido, en los entreactos, escuchar los comentarios y discusiones de los estudiantes sobre las obras que estaban viendo.

Desde entonces me acostumbré a venir regularmente a la Comédie Française y lo he seguido haciendo a lo largo de más de medio siglo, en todos mis viajes a París: Francia ha cambiado mucho en todo este tiempo, pero no en la perfecta dicción y entonación de estos comediantes que convierten en conciertos las representaciones de sus clásicos.

Vine también ahora y me encontré con que la Gran Sala Richelieu estaba cerrada por trabajos en la cúpula que tomarán todavía más de un año. Para reemplazarla se ha construido en el patio del Palais Royal un auditorio provisional muy apropiadamente llamado el Théâtre Éphémère. El local es precario, el frío siberiano de estos días parisinos se cuela por los techos y rendijas y los acomodadores (nunca había visto algo semejante) nos reparten a los ateridos y heroicos espectadores unas gruesas mantas para protegernos del resfrío y la pulmonía. Pero todos esos inconvenientes se esfuman cuando se corre el telón, comienza el espectáculo y el genio y la lengua de Molière se adueñan de la noche.

Se representa Le Malade imaginaire, la última obra que escribió Jean-Baptiste Poquelin, que haría famoso el nombre de pluma de Molière, y en la que estaba actuando él mismo la infausta tarde del 17 de febrero de 1673, en el papel de Argan, el enfermo imaginario, víctima de lo que los fisiólogos de la época llamaban deliciosamente “la melancolía hipocondríaca”. Era la cuarta función y el teatro llamado entonces del Palais Royal estaba repleto de nobles y burgueses. A media representación el autoritario y delirante Argan tuvo un acceso de tos interminable que, sin duda, los presentes creyeron parte de la ficción teatral. Pero no, era una tos real, cruda, dura e inesperada. La función debió suspenderse y el actor, llevado de urgencia a su casa vecina con una vena reventada por la violencia del acceso, fallecería unas cuatro horas después. Había cumplido cincuenta y un años y, como no tuvo tiempo de confesarse, los comediantes de la compañía formada y dirigida por él, junto con su viuda, debieron pedir una dispensa especial al arzobispo de París para que recibiera una sepultura cristiana.

Buena parte de esos 51 años de existencia se los pasó Molière viviendo no en la realidad cotidiana sino en la fantasía y haciendo viajar a sus contemporáneos –campesinos, artesanos, clérigos, burócratas, comerciantes, nobles– al sueño y la ilusión. Las milimétricas investigaciones sobre su vida de ejércitos de filólogos y biógrafos a lo largo de cuatro siglos arrojan casi exclusivamente las idas y venidas del actor J.B. Poquelin a lo largo de los años por todas las provincias de Francia, actuando en plazas públicas, patios, atrios, palacios, ferias, jardines, carpas, y, luego de su instalación en París, escribiendo, dirigiendo y encarnando a los personajes de obras suyas y ajenas de manera incesante. Y, cuando no lo hacía, contrayendo o pagando deudas de los teatros que alquilaba, compraba o vendía, de tal modo que, se puede decir, la vida de Molière consistió casi exclusivamente –además de casarse con una hija de su amante y producir de paso unos vástagos que solían morirse a poco de nacer– en vivir y difundir unas ficciones que eran unos espejos risueños y deformantes, y, a veces, luciferinamente críticos de la sociedad y las creencias y costumbres de su tiempo.

Llegó a ser muy famoso y considerado por unos y otros el más grande comediante de la época, insuperable en el dominio de la farsa y el humor, pero, detrás de la risa, la gracia y el ingenio que a todos seducían, sus obras provocaron a veces violentas reacciones de las autoridades civiles y eclesiásticas –el Tartufo fue prohibido por ambas en varias ocasiones– y el propio Luis XIV, que lo admiraba e invitó a su compañía a actuar en Versalles y en los palacios de París y alrededores ante la corte, y fue a menudo a aplaudirlo al teatro del Palais Royal, se vio obligado también en dos ocasiones a censurar las mismas obras que en privado había celebrado.

El enfermo imaginario no tiene la complejidad sociológica y moral del Tartufo, ni la chispeante sutileza de El avaro, ni la fuerza dramática de Don Juan, pero entre el melodrama rocambolesco y la leve intriga amorosa hay una astuta meditación sobre la enfermedad y la muerte y la manera como ambas socavan la vida de las gentes.

Cuando escribió la obra, estaba de moda –él había contribuido a fomentarla– incorporar a las comedias números musicales y de danza –el propio Rey y los príncipes acostumbraban a acompañar a los bailarines en las coreografías– y la estructura original de El enfermo imaginario es la de una opereta, con coros y bailes que se entrelazan constantemente con la peripecia anecdótica. Pero en este excelente montaje del fallecido Claude Stratz, esas infiltraciones de música y ballet se han reducido, con buen criterio, a su mínima expresión.

Paso dos horas y media magníficas y, casi tanto como lo que ocurre en el escenario, me fascina el espectáculo que ofrecen los espectadores: su atención sostenida, sus carcajadas y sonrisas, el estado de trance de los niños a los que sus padres han traído consigo abrigados como osos, las ráfagas de aplausos que provocan ciertas réplicas. Una vez más compruebo, como en mis años mozos, que Molière está vivo y sus comedias tan frescas y actuales como si las acabara de escribir con su pluma de ganso en papel pergamino. El público las reconoce, se reconoce en sus situaciones, caricaturas y exageraciones, goza con sus gracias y con la vitalidad y belleza de su lengua.

Viene ocurriendo aquí hace más de cuatro siglos y ésa es una de las manifestaciones más flagrantes de lo que quiere decir la palabra civilización: un ritual compartido, en el que una pequeña colectividad, elevada espiritual, intelectual y emocionalmente por una vivencia común que anula momentáneamente todo lo que hay en ella de encono, miseria  y violencia  y exalta lo que alberga de generosidad, amplitud de visión y sentimiento, se trasciende a sí misma. Entre estas vivencias que hacen progresar de veras a la especie, ocupa un papel preponderante aquello a lo que Molière dedicó su vida entera: la ficción. Es decir, la creación imaginaria de mundos donde podemos refugiarnos cuando aquel en el que estamos sumidos nos resulta insoportable, mundos en los que transitoriamente somos mejores de lo que en verdad somos, mundos que son el mundo real y a la vez mundos soberanos y distintos, con sus leyes, sus ritmos, sus valores, su música, sus ideas, sostenidos por una conjunción milagrosa de la fantasía y la palabra.

Pocos creadores de su tiempo ayudaron tanto a los franceses, y luego al mundo entero, como el autor de El enfermo imaginario, a salir de los quebrantos, las infamias, la coyunda y las rutinas cotidianas y a transformar las amarguras y los rencores en alegría, esperanza, contento, a descubrir la solidaridad y la importancia de los rituales y las formas que desanimalizan al ser humano y lo vuelven menos carnicero. La historia, más que una lucha de religiones o de clases, ha opuesto siempre esos pequeños espacios de civilización a la barbarie circundante, en todas las culturas y las épocas y a todos los niveles de la escala social. Uno de esos pequeños espacios que nos defienden y nos salvan de ser arrollados del todo por la estupidez y la crueldad oceánicas que nos rodean es éste que creó Molière en el corazón de París y no hay palabras bastantes en el diccionario para agradecérselo como es debido.

París, febrero de 2012

Hay 49 Comentarios
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28 de febrero de 2012 | 00 hrs
escribe:

(Rpta) El adalid de los "argumentos" y la "racionalidad" habla de salir de la cueva, de ladrar, de abandonar jaulas, etc., y se autoproclama vencedor del debate (!!). Encima sentencia: "La fuerza intelectual derrota a la ignorancia". No puedo dejar de sonreír, ahora sí, por tu involuntario (e inmerecido) homenaje que me haces.

27 de febrero de 2012 | 21 hrs
escribe:

Creo que me equivoqué cuando te dije que tienes que salir de tu cueva...es tu jaula la que espero algún día abandones. Deja de ladrar y dialoga, utiliza esa racionalidad que te diferencia de los animales. Veo que te has quedado sin argumentos, lo cual demuestra que una vez más la fuerza intelectual derrota a la ignorancia. A propósito, ¿ya leíste mis comentarios al último artículo de Mario ('El Honor del Mandatario')? Ojalá y te animes a dialogar, no me tengas miedo (ni envidia).

27 de febrero de 2012 | 19 hrs
escribe:

(Rpta) Pero qué cretino eres. En ningún momento he dicho que escribo en "The Guardian" (un liberal jamás escribiría allí). Pero si en verdad fueras profesor "EN una de las universidades más importantes EN [sic] Inglaterra", no necesitarías de Wikipedia (véase link) para decirme que es un "famoso periódico CENTRO-IZQUIERDA [sic]" (sí, claro, y su formato es berlinés, ¿no?). Sigue disfrutando de tu "cueva", cavernícola.

27 de febrero de 2012 | 18 hrs
escribe:

La clásica del peruano, cuando no tiene argumentos o no sabe debatir, empieza a atacar sin fundamento y razón. Veo que no tienes capacidad para apreciar el sarcasmo y la agudeza crítica. Sin embargo, ALABO tu conocimiento del Latín (espero que hayas entendido la sutileza de este comentario). No soy marxista, pero he leído (probablemente más que tu) sobre teoría marxista (que no es lo mismo que terrorismo) y postcolonial, lo cual te hace mucha falta!

27 de febrero de 2012 | 18 hrs
escribe:

"Hasta los lectores de The Guardian están de acuerdo con el análisis que hago de la crisis europea". ¿Estás afirmando que eres columnista de este famoso periódico centro-izquierda (que no es lo mismo que marxista) en el Reino Unido? Lo dudo mucho, te hace falta salir de tu cueva para que algún día sueñes con eso. Aunque tu delirio de grandeza es irracional e ilógico, no lo es tanto como el sistema capitalista que apoyas, el cual solo genera desigualdades y destruye el planeta.

27 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

(Rpta2) Y es muy fácil polemizar con alguien con tan limitados recursos, llenos de lugares comunes, redundancias ("sucede que en universidades INTERNACIONALES encuentras una amplia gama de NACIONALIDADES"), frases clichés ("Perú profundo"), previsibles adjetivos ("lacayo del capitalismo"), cómica fatuidad ("he leído e investigado más que tú [y la mayoría de comentaristas en este blog (sic) juntos]"). De ti diremos: qui out suâ roce ipse de se praedicat (el que por su propia boca se alaba).

27 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

(Rpta1) No hay nada más irracional y contrario a la lógica que el socialismo. Como un marxista de remate que eres, deberías saberlo bien. Y el que evidencia una patética desinformación eres tú. Hasta los lectores de "The Guardian" están de acuerdo con el análisis que hago de la crisis europea, pero tú sigues repitiendo consignas de la jurásica (ya que hablas de cavernícolas) y casi extinta izquierda peruana ("El camino hacia el éxito... está lleno de historias de explotación y opresión").

26 de febrero de 2012 | 12 hrs
escribe:

Los rojos y los no rojos se benefician del sistema de protección social, el cual incluye la jubilación (no seas mezquino con el Estado). Veo que tu incapacidad para discutir de manera crítica te lleva a utilizar el lenguaje ininteligible de los cavernícolas: bla, bla, bla. No le tengas miedo al diálogo. Mi intención no es molestarte ni hacerte sentir un tonto desinformado, sino confrontarte con tus propios prejuicios e ideas irracionales.

25 de febrero de 2012 | 17 hrs
escribe:

Por cierto, a mí también me da gusto que admitas que todos los rojos viven de la "mamadera estatal" como "una forma de proteger a los ciudadanos más necesitados [que] son víctimas del avance capitalista que favorece solo a algunos, bla, bla, bla". Sí, claro, cómo no.

25 de febrero de 2012 | 13 hrs
escribe:

A propósito, para tu conocimiento, hay distintas formas de capitalismo. Es el modelo neoliberal predominante (actualmente en caos en el mundo occidental) que apoya MVLL el cual crítico. No puedo decirles a mis estudiantes que Latinoamérica es una "región de bellezas y riquezas naturales incalculables" porque cada vez quedan menos de ellas. Si viajas al Perú profundo, verás que nuestros ríos, lagunas, campos de cultivo mueren por la insaciable industria minera, y recursos quedan muy pocos.

25 de febrero de 2012 | 12 hrs
escribe:

Afortunadamente, ninguno de los estudiantes que he tenido (de distintas partes del mundo, no solo británicos, sucede que en universidades internacionales encuentras una amplia gama de nacionalidades y culturas) ha mostrado la candidez a la que te refieres. De hecho, muchos son más críticos e informados que los comentaristas en este blog. Mi cátedra les ofrece distintas perspectivas de la realidad Latinoamericana, no sólo la (neoliberal) que tú apoyas.

25 de febrero de 2012 | 11 hrs
escribe:

Y supongo que a los cándidos estudiantes británicos que te han contratado (en el remoto caso -no probado- que enseñaras en "una de las universidades más importantes en [sic] Inglaterra") les dirás que Latinoamérica es una linda región de bellezas y riquezas naturales incalculables que no necesita del capitalismo para progresar y que los occidentales nos deberían dejar tranquilos en nuestros socialistas y edénicos hábitats.

25 de febrero de 2012 | 11 hrs
escribe:

(Para el que escribió a las 9 h) Lees mal a Vargas Llosa, lo tergiversas adrede, haces una caricatura del columnista y de su artículo, y quiere que... ¡analicemos tus paupérrimos comentarios! Hay cada orate.

25 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

"Siguiendo a pie juntillas el título de la obra de Baudin, sin haber leído a este autor". Soy peruano y profesor de Historia y Política Latinoamericana en una de las universidades más importantes en Inglaterra, probablemente he leído e investigado más que tú (y la mayoría de comentaristas en este blog juntos) sobre la situación en estos países. Me da gusto que al menos pareces reconocer que la industrialización no es sinónimo de progreso...

25 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

"El camino al desarrollo está en el esfuerzo individual y personal". La cooperación entre las personas es la única manera de desarrollar como sociedad, no el individualismo egoísta. La "mamadera estatal" es una forma de proteger a los ciudadanos más necesitados quienes son víctimas del avance capitalista que favorece solo a algunos (como tú me imagino). Las historias personales de éxito no van a sacar al Perú de la pobreza, ese es el cuento que la ideología neoliberal trató de vender.

25 de febrero de 2012 | 09 hrs
escribe:

Y como esos fanáticos religiosos que hablan del fin del mundo todos los siglos, peroras "que la crisis mundial que atravesamos es producto de las fallas del capitalismo", como lo dijo Marx en el XIX, lo repitió Lenin el XX, lo aseguró Mao también, y sumo y sigo. Lo que falla es el derroche fiscal y querer vivir como alemán cuando produces como griego, así de simple. Y estamos asistiendo a la inminente quiebra de ESTADOS que se endeudaron irresponsablemente.

25 de febrero de 2012 | 09 hrs
escribe:

MVLL asume muchas más cosas que simplemente la naturaleza 'flagrante' del arte. Lee con cuidado el texto y luego reflexiona sobre los comentarios críticos que hago. Mi análisis no es literario sino político, y lo hago porque cada vez que MVLL escribe, presenta una serie de argumentos equivocados sobre la realidad en que la mayoría de gente vive. Lee mis comentarios a sus dos artículos anteriores y dialoguemos, no cierres tu mente. La adoración de tótems sagrados nunca es buena.

25 de febrero de 2012 | 09 hrs
escribe:

El camino al desarrollo está en el esfuerzo individual y personal, y no en vivir de la mamadera estatal con el viejo cuento de buscar imponer la "justicia social, la igualdad y la equidad", como pregona demogógicamente el socialismo corrupto de todos los pelajes. Solamente cuando tengamos más de esas historias PERSONALES de éxito, seremos un país más próspero y con menos pobres.

25 de febrero de 2012 | 08 hrs
escribe:

Y como esos fanáticos religiosos que hablan del fin del mundo todos los siglos, peroras "que la crisis mundial que atravesamos es producto de las fallas del capitalismo", como lo dijo Marx en el XIX, lo repitió Lenin el XX, lo aseguró Mao también, y sumo y sigo. Lo que falla es el derroche fiscal y querer vivir como alemán cuando produces como griego, así de simple. Y estamos asistiendo a la inminente quiebra de ESTADOS. Ya deja de leer "La Primera" o rebelión.org.

25 de febrero de 2012 | 08 hrs
escribe:

(Para el que escribió a las 17 h.) Es ridículo que califiques al Incario de socialista, siguiendo a pie juntillas el título de la obra de Baudin, sin haber leído a este autor, que en realidad hace una demoledora crítica al colectivismo. Luego, ¿todas las sociedades precapitalistas respetaban el medioambiente porque no utilizaban maquinaria industrial y desconocían los insecticidas que exterminan las plagas? Absurdo.

25 de febrero de 2012 | 02 hrs
escribe:

Si quieres criticar a MVL primero lee con cuidado el texto: en ninguna parte se afirma que el arte sea la "unica vía" para alcanzar la civilización, sólo dice que es una de sus manifestaciones más flagrantes. Ojalá que el big brother entrometido permita que se publique este comentario.

24 de febrero de 2012 | 17 hrs
escribe:

Es increíble que en un país con una historia pre-hispánica basada el modelo de propiedad colectiva de la tierra, el trabajo cooperativo y solidario (minka), el respeto al medio ambiente, etc., el socialismo sea visto como un monstruo al que hay que matar. La respuesta a este misterio son los 500 años de lavado cerebral que se inicio con nuestra colonización y que se mantiene con el apoyo de los lacayos del capitalismo hoy en día. ¿Saben los peruanos(as) qué cosa es el socialismo?

24 de febrero de 2012 | 17 hrs
escribe:

La mayoría quiere justicia social, igualdad y equidad, valores que son la base del pensamiento socialista. El socialismo es mal entendido en países como el Perú, se le asocia con terrorismo o se le trata de quitar crédito con el clásico comentario de 'caviares'. El camino hacia el éxito (económico) está lleno de historias de explotación y opresión de aquellas personas que tienes que pisar para llegar donde probablemente tú estás.

24 de febrero de 2012 | 17 hrs
escribe:

El que investiga y REALMENTE lee, descubrirá que la crisis mundial que atravesamos es producto de las fallas del capitalismo como sistema económico e ideología. Los países Europeos y Estados Unidos están al borde del colapso económico debido al mal manejo de las instituciones financieras privadas, NO el Estado. De hecho, el Estado está interviniendo para tratar de resucitar a unas economías moribundas por el ataque del capitalismo neoliberal. Infórmate mejor antes de escribir tus comentarios.

24 de febrero de 2012 | 16 hrs
escribe:

Es increíble que en un país con una historia pre-hispánica basada el modelo de propiedad colectiva de la tierra, el trabajo cooperativo y solidario (minka), el respeto al medio ambiente, etc., el socialismo sea visto como un monstruo al que hay que matar. La respuesta a este misterio son los 500 años de lavado cerebral que se inicio con nuestra colonización y que se mantiene con el apoyo de los lacayos del capitalismo hoy en día. ¿Saben los peruanos(as) qué cosa es el socialismo?

24 de febrero de 2012 | 16 hrs
escribe:

La mayoría quiere justicia social, igualdad y equidad, valores que son la base del pensamiento socialista. El socialismo es mal entendido en países como el Perú, se le asocia con terrorismo o se le trata de quitar crédito con el clásico comentario de 'caviares'. El camino hacia el éxito (económico) está lleno de historias de explotación y opresión de aquellas personas que tienes que pisar para llegar donde probablemente tú estás.

24 de febrero de 2012 | 16 hrs
escribe:

La mayoría quiere justicia social, igualdad y equidad, valores que son la base del pensamiento socialista. El socialismo es mal entendido en países como el Perú, se le asocia con terrorismo o se le trata de quitar crédito con el clásico comentario de 'caviares'. El camino hacia el éxito (económico) está lleno de historias de explotación y opresión de aquellas personas que tienes que pisar para llegar donde probablemente tú estás.

24 de febrero de 2012 | 15 hrs
escribe:

El que lee, el que sigue investigando, descubrirá que el socialismo es un fraude que no sirve ni para solucionar los problemas de una pequeña asociación. Y hablas del resurgimiento de la izquierda en Europa. ¿Acaso no te das cuenta de cómo sucumbe el tan alabado Estado de bienestar europeo (y norteamericano) del despilfarro, de la baja productividad y el endeudamiento sin fin, del omnipotente Estado "de la cuna a la tumba"?

24 de febrero de 2012 | 15 hrs
escribe:

Dices bien, la "mayoría" es socialista. El socialismo es un error que atrapa a cualquier desprevenido aspirante a los aplausos de la plebe. Socialistas (o caviares, que es lo mismo) son la mayoría de los periodistas, artistas, futbolistas y hasta Gastón Acurio se autoproclama así. Pero necesitamos en el Perú gente que no sienta vergüenza del éxito ganado a pulso y a fuerza de trabajo; hay que tener orgullo de haber salido desde abajo y triunfar, sin lloriqueos y complejos de inferioridad.

24 de febrero de 2012 | 14 hrs
escribe:

"La pobreza de los socialistas no solo es intelectual, es principalmente moral". Tienes razón, Jesús era un inmoral, su visión socialista de la distribución de la riqueza era repudiable. Además, el que la mayoría de los intelectuales más importantes a nivel mundial sean (o hayan sido) socialistas es pura coincidencia. Las noticias sobre el resurgimiento de la izquierda en Europa son mentiras. El capitalismo es un modelo excelente que genera riqueza para los que realmente importan en la sociedad.

24 de febrero de 2012 | 13 hrs
escribe:

Si te divierte tanto, ¿por qué no has aprendido a debatir con un rojo hasta ahora?, el diálogo crítico se aplica a todas las esferas públicas y privadas, incluido el arte. Por ejemplo, varios ensayos de MVLL son de crítica literaria. Si lees mis comentarios con atención, no estoy promoviendo salir a tirar piedras a la calle, hay muchas formas de oponerse al sistema neoliberal capitalista que oprime a la gran mayoría, a la cual obviamente tú no perteneces...si yo soy rojo, ¿cuál es tu color?

24 de febrero de 2012 | 11 hrs
escribe:

No hay nada que me divierta más que debatir con los rojos. Pero qué "diálogo crítico" puede haber si el columnista (a quien, en otro momento, he criticado hasta en artículos y no en anónimos post) está hablando del papel del arte en la vida de los pueblos y los ignaros prejuiciosos le piden que en lugar de eso salga a las calles a tirar piedras o que organice marchas en Chumbivilcas. La pobreza de los socialistas no solo es intelectual, es principalmente moral.

24 de febrero de 2012 | 07 hrs
escribe:

Tu comentario es irónicamente el que muestra la mayor pobreza intelectual. ¿Por qué le huyes al dialogo critico?, veo que no estás acostumbrado a debatir ideas (como la mayoría de personas en el Perú), tu reacción solo refleja tu miedo a ver el mundo desde otra perspectiva. El día que dejes de adorar a tu tótem MVLL, te liberaras de tus prejuicios y tu mente se abrirá. Mientras tanto, lee mis comentarios (rojísimos) a los dos artículos anteriores de MVLL y trata de aprender algo.

24 de febrero de 2012 | 05 hrs
escribe:

Tu comentario es irónicamente el que muestra la mayor pobreza intelectual. ¿Por qué le huyes al dialogo critico?, veo que no estás acostumbrado a debatir ideas (como la mayoría de personas en el Perú), tu reacción solo refleja tu miedo a ver el mundo desde otra perspectiva. El día que dejes de adorar a tu tótem MVLL, te liberaras de tus prejuicios y tu mente se abrirá. Mientras tanto, lee mis comentarios (rojísimos) a los dos artículos anteriores de MVLL y trata de aprender algo.

23 de febrero de 2012 | 14 hrs
escribe:

Vengo a leer, con retraso, a MVLL y me encuentro con unos comentarios de algunos lectores tan repudiables y de una pobreza moral e intelectual que solo provoca vergüenza ajena. Ese es el nivel del rojerío que mayoritariamente lee (y comenta) este diario. Y hablan de Moliere como si fuera un autor elitista y exclusivo cuando todos sabemos del carácter popular de las obras de este escritor, que es hasta lectura obligatoria para escolares. Mezquindad, odio e ignorancia por todos lados

23 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

No vivo en Francia, este artículo no parece escrito para un diario peruano.

16 de febrero de 2012 | 15 hrs
escribe:

¿Cuál es tu evidencia para afirmar que una "población sufrida, castigada o torturada, no tiene oportunidad de aportar soluciones"?, me imagino que no estás familiarizado con el concepto de educación popular desarrollado por personas de las comunidades más oprimidas en Brasil. ¿Por qué dices que una población sufrida solo puede "generar problemas cada vez más profundos"?, ¿tienes prueba de ello?, tu actitud paternalista es muy similar a la de MVLL en la mayoría de sus artículos.

16 de febrero de 2012 | 15 hrs
escribe:

El 'sentido común' no existe, es solo una manera en que la mayoría trata de controlar lo que es considerado normal y/o apropiado. Por supuesto que el arte es importante, pero calificarlo como la única vía para alcanzar el estado de 'civilización' al que se refiere MVLL es erróneo. Ser civilizado implica reconocer y analizar las estructuras de poder y dominación que oprimen y explotan a los seres humanos, y luchar contra ellas. La revolución se gana en la calle no sentado en una butaca de teatro.

15 de febrero de 2012 | 06 hrs
escribe:

Por sentido común un equilibrio entre el entretenimiento o esparcimiento con el trabajo real estimula una actitud constructiva que aporta a mejorar la calidad de vida, una población sufrida, castigada o torturada, no tiene oportunidad de aportar soluciones, sino de generar problemas cada vez más profundos. Democracia educativa y económica, además de la política, sin sin guerras ni violencia es el reto contra el egoísmo humano

14 de febrero de 2012 | 16 hrs
escribe:

Al comentarista de Cuzco: Chumbivilcas tiene el 87% de su territorio concesionado a la minería, si quieres dejar la rutina, organiza una marcha para apoyar a tus hermanos cuzqueños. Tu rutina 'ordinaria y vaga' como la calificas es un verdadero lujo. Recuerda a Vallejo: "hay hermanos mucho por hacer". Si quieres salir de la rutina, abre la puerta de tu casa y haz algo por mejorar el mundo que te rodea. No seas como MVLL, quien disfruta a Molière indiferente de lo que pasa en el mundo.

13 de febrero de 2012 | 22 hrs
escribe:

Mario es verdad, a pesar del paso del tiempo, Moliere no ha muerto. La cultura esta viva y que hermoso que aún superviva a pesar de toda esta plaga de medios teconologicos que vienen mecanizando a la población sin que esta se de apenas cuenta. El arte nos inyecta de esa energía y esa inspiración capaz de salir de la rutina la cual es simplemente ordinaria y vaga. Gracias por compartir aquellos hermosos momentos. José Carlos Astete. Cusco-Perú.

13 de febrero de 2012 | 14 hrs
escribe:

Mientras que MVLL y su pequeña colectividad encuentran la elevación espiritual, intelectual y emocional dentro de un teatro, miles de franceses están protestando en las calles contra el mayor ataque a la civilización: el capitalismo global neoliberal (que MVLL aprueba y apoya). Si ser 'civilizado' es estar sentado en un teatro viendo una obra de Molière mientras que el mundo se cae a pedazos, prefiero estar en la calle 'haciendo bulla' y reclamando un mundo justo y sostenible.

13 de febrero de 2012 | 13 hrs
escribe:

Mientras que MVLL y su pequeña colectividad encuentran la elevación espiritual, intelectual y emocional dentro de un teatro, miles de franceses están protestando en las calles contra el mayor ataque a la civilización: el capitalismo global neoliberal (que MVLL aprueba y apoya). Si ser 'civilizado' es estar sentado en un teatro viendo una obra de Molière mientras que el mundo se cae a pedazos, prefiero estar en la calle 'haciendo bulla' y reclamando un mundo justo y sostenible.

12 de febrero de 2012 | 14 hrs
escribe:

"Uno de esos pequeños espacios que nos defienden y nos salvan de ser arrollados del todo por la estupidez y la crueldad oceánicas que nos rodean es éste que creó Molière […]" Sentarse a ver una obra de Molière mientras que la 'crueldad oceánica' (¿el capitalismo salvaje?) nos arrolla, es como la avestruz que esconde la cabeza en la tierra pensando que así los problemas desaparecerán. Afortunadamente para MVLL y su 'pequeña colectividad', ellos nunca serán arrollados.

12 de febrero de 2012 | 14 hrs
escribe:

"La historia, más que una lucha de religiones o de clases, ha opuesto siempre esos pequeños espacios de civilización a la barbarie circundante, en todas las culturas y las épocas y a todos los niveles de la escala social." No es la historia la que crea estos 'espacios de civilización' como dice MVLL, sino la contra-cultura. La historia siempre es dominada por las élites económicas, políticas, intelectuales a quienes no les conviene que el status quo cambie.

12 de febrero de 2012 | 14 hrs
escribe:

"[…] una vivencia común que anula momentáneamente todo lo que hay en ella de encono, miseria y violencia y exalta lo que alberga de generosidad, amplitud de visión y sentimiento, se trasciende a sí misma." Si MVLL fuera un inmigrante africano (de una de las ex-colonias francesas) tratando de sobrevivir en Paris, tal vez tendría una opinión muy distinta. Su 'vivencia común' es su refugio para no ver la realidad o querer entenderla.

12 de febrero de 2012 | 11 hrs
escribe:

Los bárbaros, crueles y estúpidos de mayoría oceánica esperamos que sigan habiendo más creadores que nos permitan ejercer nuestra capacidad de reflexión.

12 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

Moliere y su obra fué popular y no circunscrito a las delicias de una pequeña colectividad elitista, la prueba es su trajinar por toda Francia. Vargas Llosa vuelve a ver Paris como una fiesta, posiblemente por los cambios que se avecinan, independientes de su ...imaginacion y sus posiciones !.

25 de febrero de 2012 | 11 hrs
escribe:

Por cierto, a mí también me dio gusto que admitas, muy suelto de huesos, que todos los rojos viven de la "mamadera estatal" como "una forma de proteger a los ciudadanos más necesitados [que] son víctimas del avance capitalista que favorece solo a algunos, bla bla bla". Sí, claro, cómo no.

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Mario Vargas Llosa Mario Vargas Llosa

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 28 de marzo de 1936), Marqués de Vargas Llosa, más conocido como Mario Vargas Llosa, es un escritor en lengua española, uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos. Peruano de nacimiento, cuenta también con la nacionalidad española, que obtuvo en 1993.

 

Su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura en 2010, «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota»; el Premio Cervantes (1994) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), entre otros.

 

Al igual que otros autores latinoamericanos, ha participado en política, siendo defensor de las ideas liberales. Fue candidato a la presidencia del Perú en 1990 por la coalición política de centroderecha Frente Democrático (Fredemo).

 

Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, novelas históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine.

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