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Cuando la democracia atenta contra la democracia

La defensa de la revocatoria contra Susana Villarán es simple: la revocatoria es un instrumento legal y plenamente democrático.  Además, según las  últimas encuestas, una sólida mayoría de los limeños quiere revocar a la alcaldesa.  ¿Qué puede ser más democrático que la expresión de la mayoría en las urnas?  Como señala Carlos Meléndez, las instituciones de la democracia directa (como el referéndum y la revocatoria) pueden fortalecer a la democracia representativa, dando más control a los ciudadanos.  Por eso, Meléndez dice que los progresistas, que suelen apoyar la profundización de la democracia, no deben tenerle miedo a la revocatoria.

Pero yo sí le tengo miedo. No creo que la revocatoria profundice la democracia en el Perú. Más bien, creo que atenta contra la democracia.

La democracia moderna no es una simple la expresión de las mayorías.  (Si lo fuera, Venezuela –campeón regional del referéndum– sería el país más democrático de AL.  Hugo Chávez sepultó la democracia con amplias mayorías electorales.) La democracia moderna es un régimen: un sistema de reglas y derechos que nos permite elegir libremente a nuestros gobiernos –y no una vez, sino a través del tiempo–. Las democracias que funcionan –y duran– son democracias institucionalizadas. La democracia institucionalizada no existió nunca en el Perú.  Ninguna democracia peruana ha durado más de 12 años. No ha habido ni siquiera tres gobiernos democráticos consecutivos.

Las instituciones democráticas fuertes son difíciles de construir. Requieren mucha atención y cuidado. De hecho, en casi todas las democracias institucionalizadas, las instituciones democráticas están acompañadas –y sostenidas– por unas instituciones informales (reglas de  juego no escritas) claves. Por ejemplo, existen ciertas normas básicas sobre el comportamiento de los ganadores y perdedores. Los que ganan las elecciones no se aprovechan del poder para perjudicar o debilitar a sus rivales. En cambio, los que pierden aceptan la legitimidad del nuevo gobierno y –sin renunciar a la vigilancia y la crítica–dejan que sus rivales gobiernen.

Mientras el gobierno no abuse del poder, la oposición no busca tumbarlo antes del fin de su mandato. Parece simple, pero estas reglas del juego informales siguen siendo violadas con frecuencia en los países andinos.  Los que ganan las elecciones abusan del Estado para perpetuarse en el poder (Fujimori, Chávez, Correa), y los que pierden no dejan gobernar (el MAS boliviano entre 2002 y 2005).

El problema es que la violación de estas reglas informales –y a veces solo la percepción de violación de parte de un lado u otro–puede iniciar una espiral de conflicto que termina en una ruptura constitucional.  Los ejemplos abundan: Perú en 1992; Ecuador en 1996, 2000 y 2007 (por no mencionar 1935, 1947, 1961 y 1972); Bolivia antes y después de la elección de Morales; Venezuela en 2002.

La clave para evitar ese tipo de crisis es otra regla informal: la moderación institucional. En las democracias estables, las instituciones que pueden afectar seriamente el equilibrio del poder –como el cambio constitucional, el estado de emergencia, el juicio político, el referéndum, y la revocatoria– se utilizan con poca frecuencia. No debido a una prohibición formal –son perfectamente legales– sino a una norma de moderación. Existe un consenso político respecto a que solo deben ser utilizadas en casos extremos. En los EE.UU., por ejemplo, existe una institución informal –violada por los Republicanos en el caso de Clinton– respecto a que el juicio político se hace solo con el apoyo de los dos partidos.  En más de 220 años, ha sido utilizado dos veces (tres si se incluye a Nixon, que renunció).

Donde no existe la moderación institucional, la democracia es mucho más vulnerable.  Cuando un político utiliza una institución como instrumento para perjudicar o debilitar a su rival, la institución se politiza. Si funciona, la práctica se legitima y se extiende.   Queda reforzada la idea de que “todo vale” –y las instituciones dejan de ser reglas neutrales y se convierten en armas de guerra–.  Cuando ocurre eso, peligra la democracia.  Por eso insisto: el uso politizado de las instituciones –aunque sea “legal” y “democrático”– hace daño al régimen democrático, sobre todo en una democracia frágil como la peruana.   

La revocatoria contra Villarán es un caso ejemplar de uso politizado de una institución democrática y demuestra una clara falta de moderación institucional. El gobierno de Villarán no es excepcional. No ha abusado del poder. Una imagen pública en el piso es lamentable, pero no es suficiente para tumbar a un gobierno. (¿El Perú estaría mejor hoy si se hubiera tumbado a Toledo en 2004, como querían muchos?  O sería un poco más como Ecuador?).

Más allá del caso de Villarán, es claro que la revocatoria está siendo utilizada de una manera muy politizada en el Perú: los que pierden las elecciones ven en la revocatoria una oportunidad para tumbar a sus rivales y llegar al poder sin tener que esperar cuatro años.  Eso no es una profundización de la democracia, sino un golpismo disfrazado de “participación ciudadana.” La democracia no debe –y no puede– funcionar así.  

Aldo Mariátegui dice que la revocatoria está bien porque existe en los EE.UU. Fue utilizada en California en 2003 (así llegó el Terminator a la gobernación), y está siendo utilizada actualmente en Wisconsin. 

Pero comparemos.  La revocatoria ha existido en los EE.UU. desde 1908.  Existe en 18 de los 50 estados.  Pero en los últimos 104 años, solo se ha utilizado dos veces contra gobernadores: en 1921 y 2003.  Además, se ha utilizado 20 veces contra legisladores regionales. Son 22 casos en 18 estados, durante un periodo de 104 años: un promedio de una revocatoria por siglo en cada estado.  En el Perú, hasta el 18 de enero, la ONPE había vendido 1280 kits para revocatoria. En un solo año, se busca la revocatoria no solo de la alcaldesa de Lima sino de los alcaldes de Cusco, Piura, Trujillo, y otras ciudades importantes.  Se busca la revocatoria de una mayoría de los presidentes regionales. Ese no es el camino hacia una democracia institucionalizada.   

Es llamativa la oposición de Lourdes Flores a la revocatoria de Susana Villarán.  Flores perdió ante Villarán, pero a diferencia de la DBA, aceptó la legitimidad de su rival y no busca tumbarla antes de tiempo. Flores y otros pepecistas han sido duramente criticados por su oposición a la revocatoria. Los llaman “tibios”, “colaboracionistas,” y “cobardes de siempre.”  Según Aldo Mariátegui, “hay que jugársela.”  ¿Así deben comportarse los políticos en una democracia institucionalizada?  Si los políticos peruanos siguen “jugándosela”, el Perú no será nunca una democracia institucionalizada.

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05 de febrero de 2012 | 12 hrs
escribe:

Muy acertado el artículo, pero comparto la opinión de alguien de arriba que dijo que no era adecuado que dijera el término DBA, por más cierta o falsa que sea, pues deslegitima la seriedad y gravedad de su atinado análisis.

Rescato la parte que dice que no tenemos una democracia institucionalizada. Debemos tener asimiladas esas reglas de "juego informales" para que el Perú se convierta en un país más democrático, tolerante y justo.

24 de enero de 2012 | 10 hrs
escribe:

Esta columna tiene mucha razon con lo que dice Cesar Hildebrandt: En este pais los que ganaron las elecciones pierden y los que perdieron las ganan. Asi es el Peru

24 de enero de 2012 | 08 hrs
escribe:

Tiene razón, pero mas que la democracia lo que quieren los limeños es mas orden, mejoramiento del transito y más obras para el bienestar común; es decir una buena gestión, por más corrupto que sea este gestor. La tía Villaran al igual que lurdes, no parecen tener las condiciones para eso.

24 de enero de 2012 | 07 hrs
escribe:

ME PARECE ABSURDO PENSAR REVOCAR A LA ALCALDESA, POR SIMPLEMENTE NO EJECUTAR COMO DICEN LO HACIA SU ANTESESOR.... EL CUAL SI BIEN EJECUTABA TODO PERO CORROMPIDO AHI ESTAN LA (OIT), LAMENTABLEMENTE EL SISTEMA ES LENTO LA CONTRATACIONES Y TODO ES LENTO..... LO QUE SI RECOMIENDO ES QUE CAMBIEN EL EQUIPO QUE TIENE, Y BUSQUE GENTE MAS OPERATIVA QUE PERSONAS DE OFICINA.

24 de enero de 2012 | 05 hrs
escribe:

Curioso que un academico use el termino DBA. Levitsky escribe: "Flores perdió ante Villarán, pero a diferencia de la DBA (Derecha Bruta y Achorada), aceptó la legitimidad de su rival y no busca tumbarla antes de tiempo.". Mucha falta de tolerancia y peor aun siendo extranjero calificar asi a peruanos que no piensan como el.

24 de enero de 2012 | 05 hrs
escribe:

La revocatoria funciona bien cuando la poblacion es homogenea y está ilustrada, pero en nuestro pais reina el chongoñape. Otro si digo: si la poblacion tiene condiciones buenas como las indicadas, debería ser posible revocar a los congresistas que no trabajan, que se tuercen, y lo mismo a los presidentes de regiones, ministros, y presidentes de la república. Solo habría que establecer los procedimientos

23 de enero de 2012 | 17 hrs
escribe:

Qué ridículos son los zurdos, siempre alabándose entre ellos. Es el modus operandi habitual entre la rojería local. Ante la pobreza de cuadros propios, ahora ensalzan a este progre yanqui que aquí (entre tanta mediocridad intelectual) la hace linda. Y sueltan aquí sus consignas de siempre: "DBA", "golpismo", "corruptos", "mafia", "botín"... ¿Pero quién habló de "botín"? Cuándo no, los rojos, llorando por lo que en verdad les importa: la mamadera estatal.

23 de enero de 2012 | 16 hrs
escribe:

Excelente Steven Levitsky, pero no lo menciones a Aldo Mariategui, ignoralo. Por favor habla un poco de la situacion economica y de la educacion en CHILE y si puedes haz una comparacion de los PBIs de los paises latinoamericanos, Gracias.
Julia C.

23 de enero de 2012 | 10 hrs
escribe:

Gracias por el articulo. Nos ayuda enormemente a comprender de manera seria y ordenada, algo que se presentia en medio de esta confusion nauseabunda propiciada por la DBA. Para la DBA el peru nunca dejara de ser tan solo un botin, del cual nunca dejaran que se les saque las manos!Todos los medio son validos para esta banda.

22 de enero de 2012 | 13 hrs
escribe:

Quen alguien le cuente a Levitsky q en 2011 hubo un booom de revocatoias en EEUU: 150 elecciones de revocatoria y 75 funcionarios revocados, tres que renunciaron por amenaza de revocatoria y mucho más. Levistky compara 104 años previos a 2011 en los EEUU con el 2011 en el Perú. Comparación HEROICA entre realidades diferentes.

22 de enero de 2012 | 12 hrs
escribe:

Si pues, esta revocatoria tiene un tufillo a ensayo de golpe de estado. Quiere ser una advertencia para cualquier gobierno que se quiera llamar "de Izquierda". Un "Si me da la gana yo te saco" Es ademas una advertencia para quien quiera escarbar en la corrupción o enfrentarse a las pequeñas mafias. Por ello es lamentable que la Alcaldesa se ponga a pedir disculpas y hacer mea culpas dandole la razón a quienes quieren sacarla de donde está.

22 de enero de 2012 | 11 hrs
escribe:

La oposición de Lourdes Flores no tiene que ver con algún principio democrático de su parte. La DBA ya evaluó que con impresentables como Marco Tulio al frente de esta pantomima, es muy difícil tener éxito en el proceso (menos aún tras de ver cómo Rosa M. Palacios barrió el piso con él). Y una Villarán pasando la valla de la revocatoria sería una personalidad política de izquierda muy fortalecida. La DBD prefiere que sus medios lacayos sigan echándole barro con ventilador hasta el 31/12/2014.

22 de enero de 2012 | 10 hrs
escribe:

Exclente tio Levitsky.....clarisimo...estamos en pañales todavía

22 de enero de 2012 | 10 hrs
escribe:

Muy ilustrativo el análisis.

Vicente HÑQ

22 de enero de 2012 | 07 hrs
escribe:

Me parece bien el analisis el de Levitsky, el hecho de querer revocar a Susana Villaran es un de pura piconeria porque tenemos a una alcaldesa de Izquierda democratica y liberal, la derecha bruta achorada y golpista no debe prosperar en el espectro politico. Dejemos que la alcaldesa termine su gestion y que el pueblo eliga a otro alcalde o reeligan a Susana Villaran el 2014.

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Steven Levitsky Steven Levitsky

Steven Levitsky es un destacado politólogo con estudio en Ciencias Políticas por la Universidad de Stanford (1990) y un doctorado en la Universidad de Berkeley, California (1999).
Desde mayo de 2008, es profesor titular de las asignaturas de Government y Social Studies en Harvard University.
Se desempeña como consejero de dos organizaciones de estudiantes en Harvard University: la Organización de Harvard para América Latina, y el Proyecto de Harvard para el Desarrollo Sostenible; y, además, ejerce de Consejo Consultivo de la Asociación Civil POLITAI, dedicada a la investigación en Ciencia Política y Gobierno, conformada por estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú.