“Ya no existe separación de poderes”
Erika M. Rodríguez, periodista y bloguera.
Estoy de acuerdo con quienes señalan que el problema de fondo en el tema de la sanción a El Universal está en la separación de poderes. El presidente Correa y muchos otros mandatarios latinoamericanos han impuesto una férrea centralización y personalización del poder. Ese es el gran dilema de la democracia latinoamericana, si bien se ha conseguido ganar en gobernabilidad y el buen resultado macroeconómico da un importante margen de acción a los mandatarios para cumplir con la política social. Por otro lado las instituciones y la separación de poderes se ven profundamente afectadas. Algunos dicen que El Universal se la buscó, pero la sentencia no parece justicia sino revancha. Una revancha que se alimenta de la irresponsable actuación de Correa ante el motín policial y de una construcción del poder en un sistema de “conmigo o contra mí” (que recuerda mucho el estilo del ex presidente colombiano y poco amigo de Correa, Álvaro Uribe).
“La sentencia supera a las de las dictaduras formales”
Juan Arias, periodista español, mediador de El País.
No es que la democracia esté amenazada en Ecuador. Es que ya no existe. Nos resistimos, por sutilezas jurídicas, a llamar dictaduras a regímenes populistas y autoritarios que lo son aunque mantengan las apariencias. La sentencia contra El Universal supera quizás a la de las dictaduras formales. Por suerte esos ataques a los medios, la única oposición a veces en esos países al régimen, no son aún mayoritarios en AL, pero sabemos que existe el peligro de contagio ya que todos los poderes tienden a ser opacos y temen la luz de los calígrafos, que desenmascaran lo que el poder tiende a ocultar. Haría falta una reacción fuerte de la calle y de la sociedad contra ese agravio a la libertad de prensa. Y por parte de los medios, el peligro es la autocensura ante el miedo de las empresas a esas multas que pueden quebrarlas. Puede contraponerse el ejemplo de Brasil, donde la presidenta Dilma Rousseff se mantiene firme en la defensa de la libertad de expresión y ha dicho: “Prefiero el ruido de los periódicos al silencio de las dictaduras”.
