nn Encima de mi cama hay dos libros en este momento: Sputnik, mi amor es una novela del japonés Haruki Murakami y fue publicada en 1999. Me parece hasta el momento un poco light. Cómo decirlo, está lejos de la densidad existencial de un Mishima o un Kenzaburo Oe.
También leo Tanta gente extinta, tan tinta tonta, de Alejandro Carnero, un filósofo y viajero empedernido que hoy prepara su regreso a Haití. Me esperan en un estante El testigo de Villoro y varios libros de poemas de autores jóvenes. Me da curiosidad la última novela de Javier Marías y también la de Santiago Roncagliolo sobre un amante de Federico García Lorca. Ya llegaran a mis manos. Yo creo que los libros tienen patitas. Hay que desearlos para que se acerquen.
Debo confesar que no soy muy amigo de las novedades. Por alli se cuelan modas y falsos valores. Mejor leer a Plinio o a Salustio, y volver a las diez mejores novelas del siglo veinte: La montaña mágica, Memorias de Adriano, El retrato de un artista adolescente, A la sombra de las muchachas en flor, Los ríos profundos, La guerra del fin del mundo, Los detectives salvajes, Rayuela. Pucha, la lista sigue… ❧
