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Genitalidad y sexualidad

Seguro que muchas y muchos deben haber escuchado que la sexualidad no debe reducirse a la genitalidad, y claro que no se reduce solo a ello. Pero la vivencia sexual tiene una dosis muy importante de placer corporal, lo cual hay que disfrutar también.

Es solo en los últimos años que desafiantes expertos en sexualidad han venido trabajando para que las personas no teman explorar sus cuerpos, reconocer placer en ellos sin prejuicios y sin vergüenza sobre sus relaciones íntimas.

La censura a la exploración genital ha sido parte de un proceso educativo durante siglos, y que se ha instaurado hasta llegar a funcionar como autocensura, ello ha traído efectos negativos para el desarrollo de una sexualidad que permita a los seres humanos afianzar su autoestima y vivir sus relaciones amorosas con libertad.

Y esta censura se hace presente en el proceso de crianza y se remonta a etapas primarias de nuestro desarrollo sexual, cuando apenas siendo bebés se evita el juego con los genitales, por ejemplo mientras se cambian los pañales, colocando a ello un valor negativo e impidiendo que se inicie un proceso de autorreconocimiento. La autocensura lleva siglos, y, sin duda será todo un reto comenzar a combatirla y finalmente derrocarla. Y ¿qué tal si poco a poco se van “liberando” algunas partes del cuerpo? Se va teniendo menos vergüenza. Lo cierto es que con pequeños pasos se llega lejos, y esto también es válido en lo sexual.

Como siempre, no haga nada que le incomode, no haga nada que sienta humillante, y si desea ponerle un poco más de color e intensidad a sus relaciones sexuales, no se niegue a pequeños cambios que tendrán un efecto grande en su relación amorosa y en su felicidad, que al fin y al cabo de eso se trata.
 

(*) Psicóloga

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