Son muchas las personas que en horas de trabajo han conocido a una persona cuya presencia bastaba para hacer más llevadera una jornada e, inclusive, ha llegado a enamorarse perdidamente, ¿qué haría si fuera el jefe?
Muchas de las empresas en el país han fijado en sus contratos una serie de directivas para estos casos del corazón, sin embargo son ambiguas. Frases como “comportamiento inadecuado” encajan cuando llega el momento de sancionar ciertas actitudes comprometedoras. Sin embargo, no se puede evitar que sucedan.
Una encuesta a más de 4 mil personas elaborada por Trabajando.pe reveló que un 43 por ciento de ellas ha tenido un romance en el centro laboral. Un 22 por ciento señaló que no ha tenido amoríos con ningún colega, aunque no le importaría que suceda y 16 por ciento de los consultados dice haber vivido un amorío de oficina, pero que éste ya terminó o fue a escondidas.
Enrique Cárdenas, especialista en comportamiento organizacional y profesor asociado de la Universidad ESAN, considera que el enamoramiento entre compañeros de trabajo no debe ser prohibido de manera tajante pero sí debe tratarse el tema al interior de la empresa.
Reconoce que el empleado pasa más horas del día en su puesto laboral que en su casa, por lo que es casi imposible evitar que nadie se fije en nadie. Asimismo, recomendó a la gerencia que debe lidiar con estas situaciones realizar “inteligencia emocional”.
Cárdenas considera importante que el jefe o superior encargado de recursos humanos haga notar a los empleados enamorados que hay “lugares para todo” y que no pueden exhibir el cariño que se tienen en cualquier momento ni en todo espacio del centro laboral. (Fuente: Mass)
