Columnistas
Loading

San Martín y Bolívar

Por Antonio Zapata

En setiembre de 1820 desembarcó José de San Martín en Pisco, dando inicio a la campaña militar que llevó a la proclamación de la independencia. Sobre la estadía del general argentino en el Perú ha aparecido un libro de la historiadora Scarlett O’Phelan, gracias al Fondo Editorial del Congreso. Lujosamente editado, el texto de la doctora O’Phelan analiza la breve estadía de San Martín, que se extendió apenas dos años, uno de los cuales como gobernante.

Aunque no ingresa al período de Bolívar, en varios pasajes la autora presenta la solución bolivariana a temas que fueron encarados por San Martín. Así, de una manera indirecta, este texto permite reflexionar sobre los dos libertadores extranjeros del Perú, habida cuenta que el uno es largamente preferido sobre el otro. Como sabemos, tanto la historiografía como el sentido común de los peruanos siempre se han sentido más inclinados por San Martín.

La doctora O’Phelan ofrece pistas para entender esta dicotomía. Un tema clave fue la actitud frente a la aristocracia, mientras Bolívar la suprimió, San Martín la promovió. En efecto, el libertador argentino apostó por la monarquía como régimen político para el país independiente y necesitaba forjar una aristocracia que sostenga a un eventual Rey del Perú. En ese afán, San Martín creó la Orden del Sol y repartió títulos de nobleza, como por ejemplo al líder peruano de su confianza, Bernardo de Torre Tagle, a quien nombró Marqués de Trujillo. En agudo contraste, la Constitución de Bolívar impuso la ciudadanía.

Pero, San Martín no fue un gobernante blando. Durante su mandato se persiguió rudamente a los peninsulares. La campaña contra los chapetones fue atribuida al ministro de San Martín, Bernardo de Monteagudo, pero éste era hombre de confianza del general argentino y siempre actuó en su nombre. Monteagudo liquidó a la elite peninsular que estaba afincada en Lima. En la capital peruana vivían más españoles que en cualquier otra ciudad de Sudamérica y, además, entre ellos, estaban las mayores fortunas del país. Pues bien, el régimen del protectorado hizo una redada y deportó sin sus bienes a muchos de los españoles importantes y adinerados. A continuación sobrevino una persecución en regla que afectó gravemente a la elite. Los odios que se granjeó Monteagudo fueron tan grandes que luego fue asesinado mientras caminaba por las calles de Lima.

Es decir, si Bolívar es recordado por su carácter implacable, San Martín no fue bonachón con el enemigo. Ambos supieron marcar a sangre y fuego los límites entre colonia e independencia. Entonces, ¿por qué el uno es bien amado y el otro temido como enemigo del Perú?

La clave se halla al final y hacia ella nos conduce O’Phelan. En efecto, a San Martín le fue mal en su año de gobierno. Nadie aceptó la monarquía y sus expediciones militares fracasaron. Mal en la guerra y en la política, San Martín estaba debilitado cuando se entrevistó con Bolívar en Guayaquil, con resultado negativo para sus iniciativas. En ese momento, San Martín supo retirarse e instalar un Congreso constituyente. Es decir, organizó a los peruanos y les transfirió la responsabilidad. Mientras que Bolívar en Lima llegó al máximo de su poder y en 1826 se proclamó presidente vitalicio de cinco repúblicas sudamericanas.

Así, San Martín aparece como un hombre desprendido, aunque amante de los títulos coloniales, mientras que Bolívar encarna al republicano, pero ávido de poder. En esa imagen, San Martín representa al Estado razonable, que entiende cuando debe ceder, mientras que Bolívar encarna al Leviatán autoritario, que siempre sabe lo que necesitan los demás.

Hay 1 Comentario
22 de octubre de 2013 | 12 hrs
escribe:

Sin embargo, so pena de ser ingratos,es justo recordar que si San Martin proclamo la independencia del Peru en 1821, fue Bolivar y su ejercito el que logro la libertad para la naciente republica en 1824, en Junin y Ayacucho. Y quien es responsable por su libertad: el que dice que Ud es libre o el que se bate a muerte por conseguirsela? Pero uno solo tiene que pasearse por las plazas de San Martin y Bolivar y fijarse cuando se celebra la independencia, para notar a quien se le rinde culto aqui

Enviar un comentario nuevo

Antonio Zapata Antonio Zapata

Antonio Zapata Velasco es Doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Columbia , Nueva York. Profesor de Historia en la Pontificia Universidad Católica del Perú , profesor del Postgrado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos . Investigador Asociado del Instituto de Estudios Peruanos , especializado en historia contemporánea. Fue director y conductor del programa de historia “Sucedió en el Perú” del canal estatal peruano. Socialista convicto y confeso.

Últimos artículos