¿A dónde va el dinero de las limosnas que se recolecta en MISA? Descubre su verdadero destino
La limosna es una práctica religiosa que los fieles suelen ejercer de manera voluntaria durante la misa. Conoce el destino de dicha ofrenda.
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¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con esas monedas y billetes que dejas en la cesta durante la misa? La Iglesia Católica tiene un plan para estas limosnas. No solo ayudan a mantener la iglesia en buen estado, sino que también apoyan a las personas necesitadas. Además de ello, tienen otro destino. Conoce cuál es.
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¿Por qué se pide limosna durante la misa?
Jaume González Padrós, un experto en liturgia, señala que pedir limosna durante la misa es mucho más que recolectar dinero, según Wapa. En la cosmovisión religiosa, es una forma de compartir y de mostrar solidaridad. Cuando se ofrece esta caridad, se participa en una tradición antigua que refuerza la unión entre los que forman parte de la Iglesia Católica u otra religión. Se trata, de acuerdo con Gonzáles Padrós, de un gesto voluntario que muestra compromiso y apoyo a la comunidad.
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Las limosnas se suelen entregar durante la misa. Foto: AFP
¿Qué sucede con el dinero que se recolecta en la misa?
El sacerdote Ramón Zambrano, párroco de la catedral Santiago Apóstol de Fontibón, explicó al diario El Tiempo que el manejo del dinero de las limosnas es muy cuidadoso. Primero, un comité parroquial de asuntos económicos cuenta las monedas y billetes de manera diaria o semanal.
Luego, se registra en una planilla el dinero total recolectado y se guarda en la cuenta corriente que tienen las parroquias, en la que también se agrega lo recaudado en los servicios parroquiales. Posterior a ello, se establece en qué se usará.
Desde pagar los gastos de la iglesia hasta apoyar a los más necesitados, cada donación en misa tiene un propósito determinado. Además, el dinero que se recoge no solo se queda en la parroquia local, también se comparte con otras sedes de la Iglesia Católica e incluso llega a Roma. Para esto, se cambian las monedas en euros o dólares y luego envían al Vaticano para contribuir al sostenimiento financiero de la Santa Sede.





















